lunes, 16 de febrero de 2015

Tomás Espora y la Bandera Argentina (vecinos ilustres)


Espora y la Bandera Argentina (Vecinos ilustres):





Tomás Espora había nacido en 1800, frente a la Plaza Mayor, pero su destino lo iba a llevar a Parque Patricios, (entonces zona de quintas) después de recorrer el mundo  mostrando a todos la recién creada bandera celeste y blanca.

Embarcado a los 17 años en una nave de corso, al mando de Hipólito Bouchard, con la misión de tomar y destruir todo asentamiento español que encontraran,  se dirigen hacia Africa y desde Madagascar deben superar innumerables enfrentamientos, desde piratas malayos, hasta naves de porte muy superior, y siempre la celeste y blanca, seguirá airosa en el extremo del mástil.

En Filipinas se enteran que España ya ha cortado su flota anual de transporte, pero combaten y toman nuevas naves y presas, y en Hawai hacen reconocer al monarca local a la Argentina como país independiente y honrar su bandera, que algunos opositores a la revolución, habían desconocido.

Pero el punto cumbre de su viaje alrededor del mundo, se produce cuando luego de cruzar el océano Pacífico, llegan a California, entonces bajo dominio español.

La sede del gobierno español era Monterrey, construida sobre la costa (hoy Monterey, un pueblo pequeño y en territorio norteamericano; no confundir con la actual Monterrey integrante de Méjico con más de 2 millones de habitantes y ubicada en zona central) y poseía importantes tesoros.


Enterados previamente por la llegada de otra nave desde Filipinas, los españoles retiraron los valores y vecinos y resistieron el primer ataque de una de las dos naves argentinas, pero en el segundo ataque el 24 de noviembre de 1818, con Espora (con 18 años) ya al frente de un pelotón, Monterrey cae, y por 6 días ondeará la bandera de las "Provincias Unidas en Sud América" en esa plaza fortificada.

El periplo seguirá por El Refugio, Santa Bárbara, San Juan Capistrano, y ya en 1819 en Acapulco, El Realejo, llegando a Sonsonate en El Salvador.

En abril de 1819, cerrarían el recorrido, viajando hacia Chile, pero en los pueblos de Centroamérica, la bandera celeste y blanca había quedado como representativa de los pueblos que se independizaban de España.

Cuando en 1823  en Guatemala, se crean las “Provincias Unidas en el Centro de América” siguiendo el modelo de las “Provincias Unidas en Sudamérica”, con inclusión de Guatemala, Costa Rica, Honduras, Nicaragua, El Salvador y parte de Méjico, su bandera era la celeste y blanca, con un escudo en el centro, según el modelo que tomaran de aquella.










Y luego cuando se separan los países de esa Unión federal, Guatemala, El Salvador; Honduras y Nicaragua, seguirán sosteniendo en sus pabellones los colores de aquella.

En el mismo año de 1823, regresado con gloria de otra epopeya, acompañando al General San Martín de Chile a Perú, Espora compra a su tía la quinta sobre la calle, luego llamada Caseros.

Le esperaban aún como vecino, las gloriosas actuaciones en los combates del Río de la Plata, su designación como Capitán General del Puerto de Buenos Aires, y su muerte, tan extraña por su juventud (tenía 35 años) que el Almirante Brown, sospecharía un homicidio.

Esa celeste y blanca, que portara a todo el mundo, ondea hoy en su casa de Caseros 2530, como si él la siguiera sosteniendo.

Manuel Vila

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