miércoles, 21 de junio de 2017

Amancio Alcorta y Luna, antes de la Cancha de Huracán

En un reportaje hecho en 1997 a un señor que vivía en Villa Urquiza, con 90 años, y cuya infancia había sido en una casa frente al sitio donde en 1924 se instalara la Cancha de Huracán, le preguntamos que recordaba de ese espacio antes de instalarse la cancha, y nos dijo que era un gran terreno baldío donde solo recordaba un árbol.

Por lo llano de la zona, siendo terrenos aledaños a los de la propia Estación Buenos Aires, y sabiendo que ya en 1871 se pretendía unir el Ferrocarril del Oeste con el de Barracas, a través de una línea que luego fue el Ferrocarril de las Basuras, que diera origen a La Quema, y si bien ese empalme duró poco tiempo y luego se anuló el tramo y curva de empalme, los aplanamientos deben haberse hecho en esa etapa
También deben haberse mantenido sin construcciones las franjas de exclusividad ferroviaria que alcanzaban los 25 metros y que los involucrarían hasta la línea de Amancio Alcorta.

El Plano de Uzal de 1873, muestra sobre su lateral izquierdo, la unión de ambos ferrocarriles, que se programara, y el plano inferior, muestra el recorrido, desde Once hasta La Quema, del Ferrocarril de las Basuras.




Una foto que sube Patri Nuñez en una página de fotos antiguas de Buenos Aires, tomada sobre la Estación Buenos Aires en 1910, abre una ventana sobre el tema.



Aparece sobre el final de la zona de playas y administración  de la Estación, un tanque de agua que se presume surtía a esos sectores, y sobre la derecha, a la misma altura, un amplio terreno baldío que coincidiría en posición con el espacio donde, a partir de 1924, se iba a instalar la cancha de Huracán.

Esa foto es al mismo tiempo un espectacular documento de la zona sur en esos años, puesto que se observan las chimeneas de "La Quema de las basuras" del lado de Capital Federal, y al otro lado del Riachuelo, otra que parece pertenecer al Frigorífico Wilson.



Completa la imagen más hacia el fondo la silueta apenas esbozada de la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Nueva Pompeya, aún sin los pináculos que coronan su torre, como lo muestra otra foto contemporánea de la misma, tomada a escasa distancia.


Pero ampliaremos aún más las imágenes del tanque para compararlas con otras presuntamente del mismo.



Comparando las imágenes con otra foto aérea de 1925, con la cancha ya instalada que incluía un velódromo alrededor y una tribuna cubierta sobre la Avenida Amancio Alcorta, observamos la posición casi en planta del tanque de referencia, casi a la altura de la calle Luna, y por detrás de la calle Miravé,





Al mismo tiempo se observa el estado de otros terrenos, por ejemplo los que luego ocupara la Companía de Gas "Usina Corrales" con sus tres gasómetros, totalmente desocupados. Solo se observan construcciones de la misma desde Alcorta hacia el norte, como parte de las instalaciones inauguradas en 1890.



Asimismo se pueden observar por detrás de las vías, a la derecha de la foto, las instalaciones adjuntas a la cancha del Club Barracas Central.



Las ampliaciones del tanque nos van a permitir compararlo con las observaciones tomadas de la corta filmación del partido entre veteranos del Club Atlético Huracán y el Club Atlético Boca Juniors, que se desarrolló el día de la inauguración de la cancha en 1924, para corroborar que se trata del mismo y confirma la data de la foto de 1910.




Las fotos tomadas de este video, que se incluyen con la autorización del señor Pablo Viviani, son concluyentes en cuanto a que se trata del mismo tanque, confirmando que las imágenes en la foto de 1910, muestran el terreno baldío sobre el cual a partir de 1924 funcionaría la cancha de Huracán.
Este predio era alquilado por el Club, hasta 1939 en que deciden la compra y a partir de 1941, comienzan la construcción del Palacio Tomás Adolfo Ducó (llamafdo originalmente Jorge Newbery) que al inaugurarse en 1949, sería con más de 100000 personas, el de mayor capacidad de América.






Manuel Vila
2017

domingo, 11 de junio de 2017

La tortura durante la Edad Media y Moderna (Museo en San Leo)

Cuando recorrimos la Fortaleza de San Leo, obra maestra de Francesco Di Giorgio Martini, no imáginábamos que aparte de verificar su increíble arquitectura, encontraríamos en su interior un museo con todas las técnicas einstrumentos de tortura (casi todos originales) usados durante la Edad Media y Moderna. 

Brindamos esta galería de fotografías para que comprueben la variedad de tormentos a los que estaban sujetos aquellos que caían en desgracia con alguien que ostentaba el poder:










 Ilustradas en muchos casos con dibujos de las técnicas utilizadas para poner en práctica esas torturas, en salas especialmente acondicionadas al efecto.










 En algunos casos las obras de arte reproducían los tormentos y su forma de ejecución, y también implicaba cierto arte el detalle de algunos instrumentos.































 Salas enteras dedicadas en lo profundo de los castillos a aquellos fines.






















Siempre con un detalle muy determinado de como aplicar esas técnicas de tortura. Usando para ello informes a cumplir con esquemas ilustrativos













Los límites no existían y a veces se sumaban tormentos para producir confesiones o para forzarlas.















Torturas de las que por supuesto no estaban exentas las mujeres, si bien con ellas se tenían "consideraciones especiales".





miércoles, 31 de mayo de 2017

La Condición social o el origen como estigma personal y su reflejo en nuestro idioma.

La Condición social  o el origen como estigma personal y su reflejo en nuestro idioma.

Si bien fue la alta Edad Media la que profundizó la división social en clases, ya desde la antigüedad esa diferenciación existía, y no solo condicionaba posibilidades de cambio entre clases sino que sus denominaciones han quedado, primero en el latín, y luego en las lenguas romances (de las cuales el castellano es una de ellas), como “calificatorias” de presuntas cualidades personales.

 Noble: La nobleza, clase dominante en Roma integrada por los llamados “nobiles-e”, que se autopresentaba como modelo de comportamiento social, conllevó la transformación de  ese sustantivo en un adjetivo que califica positivamente como sinónimo de bondad y de don de gentes.

Villano: Como contraposición, los “villanus-a” que eran los trabajadores del campo o de lo que luego se llamaron haciendas, terminaron sirviendo de calificativo peyorativo de las condiciones morales.

Esclavos:  Ya hemos desarrollado en otra investigación el origen de la palabra que     no existía en Roma (se usaba servus-a para calificar esa función) y que parece provenir de la etapa en que los Estados Vaticanos sojuzgaron a sectores de “eslavos” que luego ponían bajo esa condición, y de ellos derivaría con previa distorsión fonética, la generalización del término.

Bárbaros:  Los griegos (y luego los romanos) usaban esa denominación para todos los que no comprendían su idioma, y en correspondencia su cultura. Como al mismo tiempo consideraban su cultura superior a todas las de su tiempo, el vocablo terminó calificando a quien lo recibía como de baja cultura, y capaz de cometer “barbaridades” por tal razón. La expresión “barbarie” resulta entonces una síntesis de bajos procederes.



Avaro – avaricia: Los ávaros eran un pueblo que ya en el siglo V se ubicaba en los Balcanes, y después de desplazar a otros pueblos amenazaban la Roma de Justiniano. Este con varios frentes abiertos, optó por sobornarlos con valores, para que no atacaran Roma, sino que desviaran hacia el norte sus intenciones, lo que los ávaros vieron de buen grado. Desde allí el interés desmedido por los valores económicos, que desde los griegos se denominaba philarguria, pasó a ser “avaritia” llegando como avaricia a nuestros días, y calificando como avaro (ya sin acento inicial) a quien cae en ella.

Vándalos: Este pueblo establecido ya en el Siglo I en la zona centroeuropea, inició en el siglo IV una migración guerrera que los llevo a dominar en el siguiente, la península Ibérica, el Norte de Africa, Corcega, Sicilia y Cerdeña. Como impulsaban la iglesia arriana, opositora de la católica, los pueblos hispanos sojuzgados usaron la denominación de vándalos para calificar a quien hace tropelías. Y hay otra curiosidad, como en latín su denominación era “vandalus” y como la v se pronunciaba como u, o sea “uandalus” los árabes (a los que dominaron en Africa 2 siglos), para los cuales la u adelante implicaba de (o sea pertenencia) creían que el nombre real era “andalus” y al entrar dominantes en el sur de España que para ellos era tierra de los vándalos, crean el reino de Al Andalus, quedando para esa zona la denominación de Andalucía.

Burgués: Con la Edad Media, los villorrios amurallados se transforman en pequeñas ciudades llamadas “burgos”, muchos de cuyos pobladores, empiezan a enriquecerse a partir del comercio. La nobleza veía irrumpir esa nueva casta, muchas veces con más riqueza que ellos sin “su linaje” y empezaron a asociar el término “burgués” con quien se enriquecía sin esfuerzo y de forma espuria. En la actualidad los sectores de izquierda lo refieren directamente a un comerciante explotador.

Señor: En la Edad Media Señor no era cualquiera. Para tener un señorío, que era un título de nobleza de baja alcurnia, pero con dominio territorial, era necesario que la autoridad superior del Reino, ducado, o condado, lo autorizara como tal. Queda como un calificativo común de buena conducta, aunque ya luego generalizado.

Caballero: El arma de caballería, era la de mayor prestigio entre los combativos habitantes de la Europa medieval, y como tal el Caballero, era reconocido con título y muchas veces territorio, sobre todo luego de las batallas donde saliera triunfante. Queda como calificativo de hombre de buenas costumbres, y trato gentil, aunque también muy generalizado.

Escudero: Siempre al pié del Caballero, dejó como modelo al inefable “Sancho Panza”, y se usa para calificar a alguien que desarrolla su actividad a la sombra de otro.

Ya seguiremos.


Manuel Vila (2017)

domingo, 21 de mayo de 2017

Los Vascos y su incidencia en la Revolución de Mayo de 1810

Los Vascos y su incidencia en la Revolución de Mayo de 1810



Desde la segunda fundación de Buenos Aires por el vizcaíno Juan de Garay, la presencia de vascos en la ciudad fue nutrida, pero es en las etapas previas y posteriores a 1810, donde por acción directa o indirecta sus acciones fueron claves para los sucesos de nuestra emancipación.

1)Martín Jacobo Thompson nace en 1777 y a los diez años muere su padre, y su madre se interna en un convento de monjas, por lo que el niño queda al cuidado de Juan de Altolaguirre, que le brinda una excelente educación en el Real Colegio de San Carlos, y luego en España de donde retorna ya como marino experto (luchó en Trafalgar) y casado ya con Maria Sanchez, es designado Capitán del Puerto (del entonces Virreinato del Río de la Plata) en 1806, luciéndose en los combates navales de la primera invasión inglesa frente a Montevideo.

Ya desarrollados los sucesos de Mayo de 1810 en los que participa directamente, es nombrado por decreto de Mariano Moreno nuevamente Capitán del Puerto pero esta vez de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
En su casa se cantó por primera vez el Himno Nacional de Vicente Lopez y Planes.

2)Miguel de Azcuénaga fue el regidor del Cabildo en 1777 recién creado el Virreinato del Río de la Plata, y en esa función promovió el empedrado de las calles, siendo la primera la actual Florida (llamada por ello Empedrado) con piedras traídas de Martín García.
Luchó con cargo militar en las dos invasiones inglesas, y producidos los sucesos de Mayo en los que tomó activa participación, integró la Primera Junta, y luego debió exiliarse en San Juan por su afinidad a Moreno, retornando para luchar contra el Imperio del Brasil, desde 1818 hasta la firma de los acuerdos.

3)Martín de Alzaga fue uno de los comerciantes más exitosos del período colonial, involucrado también en el comercio esclavista. Tuvo notoria influencia en el Cabildo de fines del Siglo XVIII como alcalde de primer voto, y fue responsable de los tormentos a los detenidos por la rebelión de Tupac Amaru traídos a Buenos Aires. Su comportamiento como líder de la resistencia en la Primera Invasión Inglesa lo proyectó al nivel de poder remover en un Cabildo Abierto, al Virrey Sobremonte, reemplazándolo por Liniers, al que también apoyó en la derrota inglesa de 1807.

Pero sus intereses con la corona española, lo llevaron a desconfiar del propio Liniers (de origen francés) y promover la asonada de 1809, de cuyos fines aún la historia brinda versiones diferentes, lo cierto es que  la intervención de Saavedra frenando la revolución, disolviendo los tercios españoles que había sublevado Alzaga y “extrañando” al mismo a Carmen de Patagones, sentaron las bases para que los cuerpos militares criollos prevalecieran en Mayo de 1810.

Alzaga apoyó la Revolución de Mayo, y se dice que forzó la presencia en la junta de Larrea y Matheu, vinculados con él comercialmente, pero sus intereses vinculados con la corona se vieron perjudicados por la Revolución.

En 1812 intenta una nueva asonada, esta vez presuntamente contra el Triunvirato, y es fusilado después de un juicio sumario y colgado en la Plaza de la Victoria.
Cinco años después de ser honrados por Buenos Aires por la defensa de la ciudad contra los ingleses, Liniers y Alzaga ya habían sido fusilados por defender (como en ese momento) los intereses españoles en el Río de la Plata.

Uno de sus hijos Cecilio de Alzaga, trató primero desde Montevideo, luego desde Río de Janeiro y finalmente desde la propia España, de sofocar la Revolución del Río de la Plata, involucrando en dos oportunidades su fortuna comercial para ello, sin lograr movilizar las fuerzas que lo lograran.

Su otro hijo Felix de Alzaga, por el contrario, integró las milicias porteñas, y después de una ascendente carrera comercial, política y militar, fue enviado a Chile y Perú,  como representante de la Junta de Buenos Aires a reclamar devolución de los gastos que se habían efectuado para la campaña libertadora, misión de la que regresó con las manos vacías.

Sin perder su condición de comerciantes, Cecilio fue proveedor de calzado y ropa de los ejércitos españoles, y Félix de los ejércitos criollos.

4)Juan Larrea, si bien nació en Catalunia, España en 1782, su padre era de origen vasco y fue un comerciante naval exitoso sobre todo con Estados Unidos, desde su base en Buenos Aires pero con sede alternativa en Cadiz para el comercio bajo bandera española.

Funcionario del Consulado luchó en las invasiones Inglesas e integró el grupo de Alzaga en 1809, siendo luego vocal de la Primera Junta de Mayo, sufriendo por su afinidad a Moreno el exilio en San Juan, del que vuelve para presidir sesiones de la Asamblea del año XIII, integrar el Triunvirato, y financiar en 1814 la formación de la escuadra Naval que lucharía con Brown al frente, para recuperar Montevideo.

Fue integrante de distintos gobiernos y sufrió persecuciones perdiendo toda su fortuna, por lo que terminó suicidándose en 1847.

5)Manuel de Sarratea y Altolaguirre, si bien nacido en 1774 en Buenos Aires, no podía con sus apellidos, negar la estirpe vasca por ambos padres.

Su padre, Martín Simón de Sarratea nacido en Oñate, Guipúzcoa, fue cabildante, administrador de la Casa de Niños Expósitos e integrante del Consulado en Buenos Aires.

Educado Manuel en España, regresa a Buenos Aires y participa de la Revolución de Mayo, siendo nombrado embajador por la Junta ante la corte de Río de Janeiro donde residía Lord Strangford, a fin de convencerlo de apoyar la revolución.

Integra el Primer Triunvirato (1812) y en esa función trata de asumir el mando del Ejército sitiador de Montevideo, con la oposición de Artigas.

Durante el Directorio de Posadas fue en misión diplomática a Londres y Madrid, donde parece haber ofrecido al Rey la sumisión de la ex Colonia bajo ciertos términos, pero su oferta no prosperó. Vuelto a Buenos Aires sería Gobernador de la Provincia homónima, en acuerdo con Lopez, durante un corto tiempo, para luego ser embajador en países europeos, de Rivadavia, Dorrego y Rosas.

Su hermano Juan José Crisóstomo Sarratea, fue uno de los principales aportantes, desde su prosperidad comercial, para las campañas libertadoras, primero en Argentina, luego en Chile y por último en Perú donde se radicó hasta su muerte. En Chile junto a Nicolás Rodriguez Peña, actuó como proveedor de la escuadra chilena en su rol de apoderado de Vicente Anastasio Echevarría el armador de los viajes de corsario de Bouchard y Brown que llevaron la bandera argentina por el mundo atacando en todos lados a naves españolas.

6) Vicente Anastasio Echevarría, nacido en 1768 en Rosario, se educó en el Colegio de San Carlos y se recibió de abogado en Charcas. Ejerció en Buenos Aires desde 1804 siendo abogado de Liniers a partir de las Invasiones Inglesas donde le cupo desarrollar una tarea patriótica.

Volcado a las ideas de independencia, es designado integrante de la Real Audiencia en 1810, ya siendo Comisario de Guerra desde 1808, cargo que vuelve a tener en 1812, con el Primer Triunvirato.

Es secretario de la Asamblea del año 1813, y acompañando a Alvear en la toma de Montevideo, él recibe las llaves de la Ciudad del depuesto Vigodet.
Es a partir de 1817 que financia con su fortuna, los viajes de corso de Hipólito Bouchard, a pesar de que en el segundo viaje las presas le son tomadas en Chile por Cochrane y debe rescatar a Bouchard de la cárcel chilena.

Enviado por Buenos Aires como mediador ante Lopez primero y ante Ramirez después, sufrió desde entonces los vaivenes de la política de entonces, encerrándose desde 1828 en su tarea de abogado, salvo alguna llamada a cubrir cuestiones judiciales públicas hasta su muerte con casi 90 años.

7)Deán Saturnino Segurola y Lezica, nacido en Buenos Aires en 1776, fue alumno del Colegio Real de San Carlos, completando sus estudios religiosos en Chile. Es el introductor de la vacuna antivariólica en Buenos Aires, siendo su primera vacunación la de la hija del Virrey Sobremonte, y luego haría famoso el pacará, al pie del cual realizaba las vacunaciones.

Vinculado a los sucesos de Mayo, es nombrado por la Junta Director de la Biblioteca Pública, y en 1812 es designado Diputado a la Asamblea.

Siguió ejerciendo distintos cargos, reuniendo en tertulias políticas a lo más granado de esa Buenos Aires, en la casa de su cuñado Juan Bautista de Elorriaga, ubicada en las actuales Alsina y Defensa, que aún subsiste.

Esa casa conocida como “Los altos de Elorriaga” luego sería habitada por un nieto de José de Altolaguirre, del mismo apellido, conservando una tradición vascuence, en el propio corazón de la ya urbe porteña. Saturnino Segurola haría construir más adelante la otra casa sobreviviente también de familia de origen vasco conocida como de "Los Altos de Ezcurra" donde viviera la cuñada de Rosas María Josefa Ezcurra, presunta amante de Manuel Belgrano.























8 )Los Urioste, siendo una familia de linaje español y asentada con amplia fortuna en La Paz y Sucre (se llamaba La Plata en ese entonces) tuvieron en propiedad la casa de la vereda del Cabildo, ubicada después de la de Miguel de Riglos, que fuera una de los primeras construcciones de altos de la ciudad, luego demolida al construir la avenida de Mayo. 

 Y cerraremos con la saga familiar más comprometida con la historia previa y posterior a la Revolución de Mayo:

8) Los Lezica:


a) Juan de Lezica y Torrezuri, ingeniero, nacido en España en 1709, es designado Alcalde de La Paz donde establece hacienda y un comercio de mulas con Buenos Aires. En 1734 y en un viaje a Buenos Aires se enferma, curándose al invocar a Nuestra Señora de Luján. Como el suceso se reiterara en 1747, decide instalarse en Buenos Aires, donde asume como Alcalde del Cabildo al poco tiempo. Su labor fue muy intensa, y en agradecimiento a la Virgen inicia la construcción de una Iglesia en Luján en 1753 que culmina 10 años después, y logra en 1755 que Luján sea considerada Villa, construyendo su Cabildo como fundador, y propiciando el progreso de esta Ciudad y su curato.


Su fortuna llegó a niveles tales que se lo consideró el hombre más rico de Buenos Aires e iniciador de una saga increíble, con sus 12 hijos.

b) Juan de Lezica y Alquiza: Hijo del anterior, luchó en las invasiones inglesas y apoyó a Liniers en la deposición de Sobremonte. Alcalde de primer voto del Cabildo durante la Revolución de Mayo, fue el encargado de transmitir a Cisneros la presentación de Castelli, solicitando Cabildo Abierto que presidió el 22 de Mayo de 1810. Su actitud fue dual respecto a la Revolución siguiendo los pasos de Leiva (síndico Procurador), y es un intento de rebelión de Lezica y el citado a mediados de 1810, el motivo del enfrentamiento definitivo de Saavedra y Moreno, que proponía fusilarlos como se había hecho con los sublevados de Córdoba. Desterrado justamente a Luján, muere al año siguiente.


c) Ambrosio de Lezica: Sobrino del primero, Regidor del Cabildo desde 1809, participó activamente en los sucesos posteriores a la revolución a partir del incremento de su fortuna como agente de negocios con Inglaterra, si bien no llegó a poseer la fortuna de sus primos Faustino Lezica y Sebastián Lezica.

Un pariente suyo Torre Tagle le encarga importantes partidas de ropa para el ejército y utiliza parte de ese dinero a través de su hermano, también comerciante Tomás Antonio de Lezica, residente en Cádiz, y Andrés Arguibel para sublevar al Ejército que España preparaba en 1819 para recuperar Buenos Aires, con el nombre de “Ejército Grande”.

Las dilaciones que generó y la Revolución de 1820, hicieron fracasar el plan de envío de ese ejército, coronando los esfuerzos de ambos hermanos por defender la independencia lograda.

Después de sufrir cárcel en dos oportunidades antes de 1823, desarrolló un emporio comercial, que hizo que su hijo Ambrosio Plácido de Lezica, fuera considerado el hombre más rico de la Argentina a fines del Siglo XIX. La quinta de este último es hoy el Parque Rivadavia de Buenos Aires.


Trabajo desarrollado por Manuel Vila en 2017