domingo, 10 de mayo de 2020

FORTIFICACIONES EN LA CUENCA ARGENTINA DEL RIO DE LA PLATA 1500 - 1580


Fortificaciones españolas, adaptadas al ámbito local, en la cuenca argentina del Río de la Plata: 1500 - 1580

España, ya acreditaba un notorio conocimiento de las teorías de fortificación, cuando, cumplida la llegada de Colón a tierra americana, debió proceder a la fundación de asientos, villas y ciudades.

Durante el siglo XVI se iban a publicar varios tratados de Fortificación, en la península, que cuminarían con el de Cristóbal de Rojas en 1598; pero la colonización americana, presentaba alternativas diferentes, y debían buscarse por consiguiente, soluciones diferentes.

Las fortificaciones se habían pensado para luchar con un par, pero el indígena era distinto, en armas, habitat, decisión en combate, y comportamiento.




La cuenca del Plata, en territorio argentino, tenía a su vez características diferentes a las de la península, y a otras tierras de la propia América.



Condicionamientos geográficos y físicos

En oposición a los relieves de España y de la costa del Pacífico, con perfiles montañosos, salvo las áreas cordilleranas o precordilleranas, el relieve argentino es plano, y la cuenca del Plata, lo es casi en su totalidad.

Este relieve, deja afuera, la elección de lugares altos, para fundar y proteger villas, con su dominio correspondiente del entorno, característica casi general de los  pueblos peninsulares, o de los fundados en otros sectores de la propia América.

Esa equivalencia altimétrica, expone mucho más, las construcciones, a los ataques y asedios; amplía el ángulo de asedio a los 360º, y debilita como consecuencia, las acciones de defensa, por la amplitud de frentes a defender.

Asimismo,  los ríos y arroyos de llanura, tienen cauces cambiantes, (los llamados meandros, para acumular caudal intermedio) que limitan la posibilidad de usarlos como “foso alternativo”, pero que al mismo tiempo, por tener cauces poco profundos, y tener grandes crecidas en períodos de lluvias, provocan inundaciones en los sectores encerrados, y fuera de ellos.

Esta particularidad, también genera la existencia de lagunas, con profusión de vectores de enfermedades, y prevalencia de humedad en los ambientes interiores de viviendas, con su secuela de pestes.

La provisión de agua al interior del ámbito fortificado, que en zonas montañosas, se encubre en manantiales, o pozos surgentes, con estanques de reserva, solo se vale de arroyos en terreno plano, que quedaban al descubierto fácilmente, permitiendo el envenenamiento externo, que abría el ataque posterior.

El declive de la cuenca hacia el Atlántico, y la amplia superficie de las zonas cercanas al océano, se vió perjudicado por casi tres siglos  en el interés de fundar y fortificar villas, en la importancia prevaleciente, del comercio de plata y oro desde Potosí, vía Pacífico (por Panamá, Portobello) que  derramaba sus productos de intercambio, solo a Lima y a ciudades cercanas como Salta o Esteco*.

Desde el Tratado de Tordesillas, 








Portugal, dominaba el litoral atlántico hasta casi el Río de la Plata (y aun dentro de él con Colonia del Sacramento) y desde allí hacia el sur, en la inhóspita costa patagónica, las fortificaciones españolas recién llegarían en el último cuarto del siglo XVIII, para ser luego abandonadas, casi en su mayoría.



Condicionamientos logísticos y materiales

Las distancias a cubrir entre el centro político regional (Lima) y la salida al Atlántico (Buenos Aires, después de su segunda fundación) eran larguísimas, y atravesaban los espacios dominados por grupos originarios de notoria agresividad, diferente a los de la precordillera, y cordillera que como los huarpes, (salvo los calchaquíes - diaguitas), cedían sus pucaráes a los españoles (en fundaciones como la de Mendoza o el primer San Rafael) como agradecimiento por haber (los españoles) sojuzgado a sus dominadores previos, los incas.

En tal situación, los asentamientos, se hacían inmediatos a los caminos, sirviendo a su vez, como postas, pero a la vez, esta exposición los mostraba como atractivo, a los ataques indígenas.

La inexistencia de piedra en la zona, de carácter puramente sedimentario, limitaba la capacidad y resistencia de cimientos y muros, que por la abundancia de tierra, se hacían de ladrillos, adobes, o chorizo, con refuerzos de madera, (material casi exclusivo de las empalizadas, que oficiaban de murallas) y casi siempre concluidas con cubiertas de caña sobre tirantes de madera, para bajar las altas temperaturas del ambiente.

La teja era un lujo casi inaccesible, salvo para las ciudades cabeceras, y a falta de “galápagos” en los pueblos, se las hacía “a gamba” con las dificultades de su ensamble.

El hierro que venía de España, entraba por Lima, y solo llegaba hasta Salta del Tucumán, tardando dos siglos en agregarse el ingreso por Buenos Aires, con escasos navíos de permiso, o de contrabando, y un consumo directo de la villa, que limitaba su traslado al interior.

La cal, que tuvo bases de elaboración en Córdoba del Tucumán, y luego en caleras locales, como la de los Quilmes en Buenos Aires, u otras en Entre Ríos, o la de Las Hermanas en la costa uruguaya, al surgir de hornos de baja temperatura, no lograban una calcinación completa, y mantenían material inerte que bajaba su calidad como ligante, si bien servían al blanqueo sanitario.





Imágenes de los dos Hornos de Cal, de la Calera de las Hermanas en Carmelo (Uruguay)

Y es conocida, la queja permanente de los “oficiales” de la construcción, españoles, respecto a la baja calidad de la mano de obra local (casi siempre, aborígenes en trato de encomienda o mita) en casi todos los casos, para pedir mayor presupuesto.

En muchos casos la inexistencia de “alarifes” terminaba cediendo la dirección de las obras, a hombres de exclusiva formación militar.


Condicionamientos de orden bélico.

Los atacantes y defensores de fortificaciones, en la Europa del siglo XVI, ya conocían la pólvora, que batía murallas y bastiones, con el furor de los cañones, y bombardas, o generaba el estampido mortal de los trabucos, en el combate cuerpo a cuerpo.

Los combates navales, ya la usaban en América, pero su uso en las llanuras interiores, era escaso o nulo, y (aunque solo por un tiempo), exclusivo del español.

El indígena luchaba a la par, con las lanzas de caña, con las de metal de los colonizadores, y oponían en desventaja, sus flechas, al furor de los cañones o los mosquetes españoles.







Donde la piedra o el muro de ladrillos crecía, se limitaba su accionar, pero en su escasez, la madera y la caña, sucumbían a las flechas incendiarias, como ocurriera, en la primera fundación de Buenos Aires, por Don Pedro de Mendoza en 1536, que obligó a Irala a despoblarla, en 1541.

A campo abierto, la ventaja del español montado en sus caballos, se fue emparejando cuando el indio, robando sus arreos, equilibró ese apoyo, y aún lo superó, al montar en cuero y hábilmente, casi como un apéndice del animal.





Las boleadoras, se ocupaban asimismo, de compensar el desequilibrio entre jinete e infante; y cuando los números eran desparejos, el español era desmontado, aún sin armas.













Esto obligó a modificar el esquema peninsular, de corrales externos a la fortificación, ya que favorecían su robo, y proveían al aborigen, debiendo incorporarlos al interior de la villa (fortificada o no) para garantizar al mismo tiempo la supervivencia, ante un ataque del malón, o un asedio prolongado.


Desarrollo histórico de las fundaciones de asientos, y sus valores como fortificaciones.

La corriente fundacional terrestre, se hace desde Lima hacia el Sur, o Sureste, con el agregado de los ingresos desde Chile, (Capitanía General que pese a depender de Lima, propiciados por Pedro de Valdivia, operaban en forma independiente).

La corriente fundacional fluvial, en dirección norte o noroeste, ingresando por el Río de Solís o de la Plata, desde Buenos Aires luego de su 1ª fundación, que luego tomará como base secundaria,  Asunción del Paraguay.

Al ser distintas las motivaciones, también lo era la caldad de dichas fortificaciones.


CORRRIENTE NORTE-SUR (Origen LIMA)

De la corriente Norte-sur diremos que, tanto Salta (1582)  como Esteco I fundada a principios del siglo XVI, se establecen como pantalla protectora de Potosí, de los ataques que pudieran venir del sur, y tan solo Santiago del Estero (1553), fundada después de abandonar un poblado previo llamado “El Barco”, cumple una función intermedia en las comunicaciones, y administrativa de la zona norte.

O sea que los inicios tuvieron una motivación, estratégico-militar, y no tanto de asentamiento poblacional establecido, de la que se podría deducir fortificaciones de combate, y no de defensa civil. Luego cambiarían los criterios.

En Salta, Lerma buscó la protección del cordón montañoso que rodea el valle, y no consta que haya agregado, otras construcciones defensivas, si bien invoca a Santiago Apóstol en el texto fundacional, (la orden era militar) y el cuadro posterior que recuerda esa fundación, parece mostrar un fuerte cuadrado de altas murallas, sin baluartes.

Ayuda a pensar en la existencia de un fuerte, que en textos posteriores se la llamara “San Felipe, El Real”, denominación usada por España para varias fortificaciones. Su ubicación no sufrió alteraciones en el curso del tiempo.



“El Barco I” había sido fundada en 1550 por Nuñez del Prado, en el centro de la actual provincia de Tucumán, en la confluencia del río Los Reales con el río de la Horqueta, cumpliendo las ordenanzas, y la había dotado de un fuerte para su defensa, pero al ser un lugar bajo, daba ventajas a los posibles atacantes.

 Nuñez del Prado, la traslada, primero a un sitio al sur de la actual Provincia de Salta, y luego (por orden del Virrey del Perú) a otro en Santiago del Estero, identificadas como El Barco II y El Barco III.

El Barco III, estaba en la orilla este del Río Dulce y bajo la custodia de un importante fuerte, pero duró poco, porque regresó Francisco de Aguirre desde Chile.

Francisco de Aguirre, enviado por Valdivia, al ver la fragilidad estratégica, la traslada a un sitio más alto que “El Barco III”, la llama Santiago del Estero,   y establece tres ciudades “pantalla”, para protegerla, llamadas “Cañete (donde había estado El Barco I); Londres, y Córdoba del Calchaquí”, cuyas empalizadas de madera, no iban a impedir, la destrucción por los indios, al poco tiempo.

Aguirre vuelve a reconstruir tiempo después, sin mayores refuerzos, Cañete y Londres, que darán origen a las capitales de Tucumán y Catamarca, mientras  Córdoba del Calchaquí, perdería su nombre al ser fundada Córdoba de la Nueva Andalucía, por Jerónimo Luis de Cabrera, en 1573.


                      Primera Traza de Córdoba de la Nueva Andalucía

Con respecto a Santiago del Estero, al ser reconocida como “muy Noble” por el Rey en 1577, otorgándole un escudo; el mismo tiene un castillo en el centro, común a los pueblos denominados así, por cuanto la Orden de Santiago era religiosa, pero claramente militar.



Si bien no existen probanzas de la existencia del Fuerte; pero como tambén marca un río, y El Río Dulce, pasa por su lado, es factible que fuera real, aunque no de la jerarquía que muestra su representación.

A pesar de estar bien registrados en coordenadas, en ninguno de los tres emplazamientos de “El Barco” se han efectuado proyectos arqueológicos, porque se acepta que sus rápidas despoblaciones, no deben haber dejado, material, que los justifique.

Diremos que no hay dudas de la inclusión del Río Salado, en la cuenca del Plata, del que resulta afluente por llegar al Paraná, pero incluímos algunas fortificaciones cercanas al Río Dulce, por cuanto, antes de desaguar en la Laguna de Mar Chiquita (endorreica) pierde mucho caudal que aporta al acuífero guaraní, que está directamente conectado a la cuenca del Plata.

Consideramos como límite inferior de los avances de esta corriente,  el fuerte de “Los Morteros”, instalado en el siglo XVIII sobre construcciones elevadas quitadas a los sanavirones, casi en el límite de Córdoba con Santa Fé, por estar en zona límite de la cuenca, y por vigilar el camino alternativo a Potosí de trata de esclavos, y desde Potosí a Buenos Aires para contrabando de plata, pero sirviendo al traslado de ganado vacuno y mular, al propio Potosí, desde Santa Fé. Ese fuerte fue reemplazado por otro más moderno y con baluartes en el siglo XIX.

Quedan fuera de estudio la trasladada Córdoba, a la margen sur del río Suquía en 1577, con planta cuadrada, división en cuadrícula, un fuerte y empalizada exterior.

San Miguel de Tucumán, es fundada  en 1565, sobre la base de los pobladores de Cañete, que había sido destruido por los indios, ubicándola a 10 kilómetros de aquel poblado.


ESTECO I y II Desaparecidas y encontradas

Siendo Gobernador de Tucumán Francisco de Aguirre, su trato tiránico, y el desplazamiento malintencionado de Nuñez del Prado, le habían hecho ganar varios enemigos.

Un grupo de ellos encabezados por Diego de Holguín, se amotina en 1566, y funda un poblado a orillas del Río Salado. En 1567 el nuevo Gobernador Diego Pacheco, la funda oficialmente con el nombre de Nuestra Señora de Talavera, aunque será reconocida como Esteco.

Según lo relata en 1580, en “Relación de Provincias” Pedro Sotelo y Narváez, estaba “sobre el Salado a cincuenta leguas de Santiago del Estero, junto al camino que lleva al Perú”. Cuarenta vecinos bajo el régimen de encomienda, dominaban cerca de seis mil indios tocones y lules, que sembraban cerca del río o las aguadas que construían, algodón y otros productos.

La ubicación de la llamada Esteco I, se encuentra a tres kilómetros al este de la actual zona boscosa de El Vencido, hacia las coordenadas  25°11′ Sud y 63°48′ Oeste, a unos 30 km al este, de la actual localidad de El Quebrachal del Departamento de AntaSus restos, encontrados recientemente, son objeto de trabajos arqueológicos, limitados por lo inundable de la zona de referencia.



Se adjunta un plano de sitio, confeccionado por el grupo de trabajo en 2005, que marca el intento de cumplir, con una planta en cuadrícula, con un camino central que pudo haber sido aguada de distribución, por sus líneas secundarias.




En 1592, con Esteco sufriendo las crecidas de los ríos, que la inundaban, Juan Ramirez de Velasco funda en la confluencia de los ríos Piedras y Pasaje, la ciudad de Nueva Madrid de las Juntas, y parte importante de la población de Esteco, se muda a esta ciudad ubicada en el actual Departamento de Metán.

Llega 1609, y su nuevo Gobernador Alonso de Rivera, decide reunir ambas poblaciones en una nueva, que funda también a orillas del Salado, denominándola “Talavera de la Nueva Madrid del Esteco, pero que iba a perdurar como “Nueva Esteco”.

La  establece en el punto de cruce del camino Perú-Río de la Plata, con el de Chile-Asunción, y ese encuentro le dará una vital importancia comercial, que sumada a las encomiendas, hará de sus vecinos, nuevos ricos en poco tiempo.

Se estima que entre vecinos y encomiendas sumaban cerca de 40000 habitantes, cuando el ataque de los mocovíes la redujo en 1686.

Hasta el sismo del 13 de septiembre de 1692, que la arrasó, quedaban apenas 15 o 20 vecinos, más unos 20 soldados que formaban la guarnición del fuerte. Ese sismo es famoso porque no tocó la ciudad de Salta, milagro que sus habitantes adjudicaron a la Virgen.







En el plano superior, figuran los emplazamientos de Esteco I (Esteco Piu Antica) y Esteco II.

A orillas del Río Piedras a 2km de Metán, el equipo del arqueólogo Alfredo Tomasini, descubrió en 2005, los restos de la segunda Esteco.




 Contaba el arqueólogo a un periódico salteño en 2010, que:
“Llegamos a más de un metro de profundidad, en donde se encuentra un sector del muro noroeste; hallamos una de las cuatro torres del fuerte que custodiaban la ciudad. El año pasado comenzamos las tareas de excavaciones en esos terrenos tomando como referencia esa torre o ‘punta de diamante’, como se le decía en esa época. Como hay un mapa fundacional, consideramos que la presencia del fuerte ocupó la plaza, en el centro geográfico de la ciudad, y sirve como punto de referencia para ubicar el cabildo, la iglesia y también parcelas otorgadas a los pobladores”.

Y respecto al Fuerte: Tomasini agregó:
“El fuerte de la ciudad de Esteco II fue identificado en 2011, cuando observaron cuatro montículos que formaban un cuadrado, unidos por terraplenes.”

Alicia Palacio, integrante del grupo, agregó respecto a las excavaciones:
“El sitio arqueológico es grande, ya que la ciudad llegó a tener 49 manzanas según el plano de la época. Hoy están preservadas unas 42 hectáreas. Ya excavamos parte de uno de los muros del fuerte, uno de sus torreones, una vivienda y lo que podría haber sido la iglesia parroquial”.

Los datos de los muros, y el llamar a las torres “de punta de diamante” nos remiten al modelo abaluartado de baluartes poligonales, ya en boga en ese tiempo.




Desaparecidas estas ciudades, otros fuertes como San Luis de los Pitos, o S.E. de Valbuena, se instalaron a inicios del siglo XVIII, entre ambos emplazamientos,  para proteger el río como vía de comunicación, hasta mediados de ese siglo, ya que luego surgieron otras vías alternativas,






Adjuntamos plano de la zona según lo relevado por A. Tomasini.






2) Corriente Fundacional Fluvial

CORRIENTE SUR - NORTE (Origen BUENOS AIRES y luego ASUNCION - Destino LIMA o POTOSI)

a)   Cabecera Buenos Aires
Cuando Juan Díaz de Solís, (portugués al servicio de Castilla) en 1515, encuentra el estuario del Río, alque llamó “Mar Dulce”, pero que, por un tiempo, llevaría su nombre, abre dos puertas.




Con su muerte, confirma la agresividad de las tribus guaraníes, (se pensó originalmente en charrúas) y con los viajes siguientes por el Paraná, promovidos por náufragos de su expedición, se inaugura la ruta a La “Sierra de la Plata”, por lo que ese Río, aparte de “Río de Solís”, comienza a ser llamado “de la Plata”.




                                      Atlas Miller (1519)

Suma a este hecho, el posible viaje previo de otro portugués (en este caso al servicio de Portugal) que habría llegado vía Pilcomayo, hasta la zona de Potosí, y llevado su informe secreto, a los dominios portgueses en Brasil.

De hecho, el asentamiento más cercano al Cerro Rico de Potosí,  productor de tal metal, se llamó “La Plata”, aunque luego cambiara su denominación a Charcas y Chuquisaca.

Por ese entonces, los guaraníes en tres ataques sucesivos, habían logrado internarse en tierras del Inca, hasta dominar territorios muy cercanos a Potosí.

Alejo García, uno de los acompañantes de Solís, que después de la muerte de aquel, había quedado en la isla de Santa Catalina, por obra de un naufragio, aprende guaraní, y recibe de los aborígenes relatos de esas tierras, ricas en plata y oro.




Con ese conocimiento, y la compañía de algunos españoles, recorre la costa de Brasil, ingresa por el Río de La Plata hasta el actual Paraguay, y luego sumando guaraníes, ingresa por el río Pilcomayo y ataca poblaciones incaicas en las cercanías de “La Plata”.

Los Incas tenían una serie de “pucaráes” en la frontera que son arrasados en 1525, por el grupo de García, llegando a la propia Charcas, tomando importantes botines, que luego trataron de llevar hacia el Atlántico.

García muere en manos de otras etnias, en el mismo año, atacados para robarle esos valores, pero las referencias llegan hasta Santa Catalina, y desde allí a las metrópolis de ambas coronas.

En 1526, llegaba a la isla, la expedición de Sebastián Gaboto, con destino a Las Molucas, pero el veneciano, al conocer la historia de Alejo García, decide penetrar en busca de las Sierras de La Plata, ingresando por el Río que ya era identificado como tal.





Se detiene en tierras uruguayas, creando el primer Fuerte de la zona, con el nombre de San Lázaro, cuyos cimientos, descubiertos no hace mucho tiempo, se lucen en la Estancia Anchorena, de descanso del Presidente uruguayo, casi en el encuentro de los ríos Paraná y Uruguay.











Si bien se contaba con piedra en la zona, (cerca de la desembocadura del Río San Lorenzo) que aparece en los cimientos, se estima que la construcción superior era de madera y paja, rodeada por una empalizada también de madera.

Allí recibe a náufragos de la expedición de Loayza, en el Estrecho de Magallanes, que al no querer volver a España, se quedaron con los indios de la zona, y le comentan sobre las riquezas de la Sierra de La Plata.

Lo relata e una carta a sus familiares en 1528 Luis Ramirez, referido a dos sobrevivientes del viaje de Solís:

 “Y también la gran riqueza que en aquel río donde mataron a su capitan había, de lo cual por estar muy informados a causa de su lengua de los indios de la tierra de muchas cosas, las cuales diré aquí algunas de ellas. Y era que si le queríamos seguir, que nos cargaría las naos de oro y plata, porque estaba cierto que entrando por el Río de Solís iríamos a dar en un río que llaman Paraná, el cual es muy caudalosísimo y entra dentro en este de Solís con veinte y dos bocas. Y que entrando por este dicho río arriba no tenía en mucho cargar las naos de oro y plata, aunque fuesen mayores, porque el dicho río Paraná y otros que a él vienen a dar iban a confinar con una sierra a donde muchos indios acostumbraban ir y venir. Y que en esta sierra había mucha manera de metal, y que en ella había mucho oro y plata, y otro género de metal, que aquello no alcanzaba que metal era, más de cuanto ello no era cobre, y que de todos estos géneros de metal había mucha cantidad. Y que esta sierra atravesaba por la tierra más de doscientas leguas, y en la halda de ella había asimismo muchas minas de oro y plata y de los otros metales”.

En el mismo mes de Febrero de 1527, Gaboto hace construir más adentro el Fuerte de “San Salvador” de dimensiones superiores, pero los mismos materiales sobre las riberas del Río San Lorenzo.





Los datos aportados por un sobreviviente del viaje y desembarco de Solís (Francisco del Barco), le indican reducir el calado de sus barcos, para intentar río arriba, llegar hasta las tierras de Potosí y La Plata, por vía fluvial.

Después de sondear el Río Uruguay, decide ingresar por el Paraná, y al llegar a la desembocadura en el mismo, del río Carcarañá, funda en junio de 1527, el Fuerte “Sancti Spíritu”, con un esquema similar al San Lázaro, pero de mayores dimensiones, que mereció de los cronistas la consideración de Fortaleza.


Sobre una barranca, una fortaleza de forma rectangular, con 50 metros por diez, con el eje mayor en el sentido Norte-Sur, dos torres artilladas, que permitían batir hacia tierra y hacia el río.

Tenía en su lateral 20 casas y una capilla, todo encerrado por una empalizada que se presumía de palo a pique (hoy se evalúa de tierra apisinada en base a las excavaciones)  y un foso de tres metros de ancho en el lateral opuesto al río, que también encerraba zona destinada a corral de hacienda.

La Casa interior de madera y techo de paja habitada por Gaboto, estaba tapizada interiormente, y se construyeron almacenes para acopio de víveres,

De él dice Luis Ramirez en su carta:

 “y llegamos a Carcarañal, que es un río que entra en el Paraná que los indios dicen viene de la sierra, donde hallamos que el señor capitán general había hecho su asiento y una fortaleza harto fuerte para en la tierra…..”

Cuando Gaboto decide seguir río arriba, deja según Ramirez:

Y luego el dicho señor capitán general puso en obra el dicho camino, y primero mandó meter toda la hacienda en la dicha fortaleza y mandó al capitán Gregorio Caro que con treinta hombres quedase en tierra para guardar la dicha fortaleza y lo que en ella quedaba.

Es el primer asentamiento fortificado, en territorio argentino, y allí concentró a su gente, recuperando los que al borde de la inanición, había dejado en San Salvador y San Lázaro.

Gaboto llegó río arriba por el Paraná, Paraguay y Pilcomayo, hasta muy cerca de Potosí, y tomó contacto con aborígenes que lucían adornos en plata y oro, pero la hostilidad de los aborígenes, lo hizo volver a Sancti Spiritus.

Luego, en 1529,  mientras volvía a San Lázaro, los aborígenes atacaron y destruyeron el Fuerte Sancti Spiritus, y mataron a la mayoría de los pobladores, razón por la cual, Gaboto fue juzgado y condenado a destierro en Orán, al volver a España.



Los restos de su emplazamiento, demuestran la existencia de muros de tierra apisonada, que no se tiene en claro si fueron los fundacionales o de construcción posterior.

Hasta es posible, que nuevos descubrimientos hechos en estos días, que se adjudican a Sancti Spiritus, correspondan en realidad a Corpus Christi, fundado años después.

Una torre permaneció erguida, y fue bajo ella que Juan de Garay y Jerónimo Luis de Cabrera, discutieron sus títulos, para fundar ciudades en la zona. El vizcaíno prevaleció, y fue el fundador de Santa Fé de la Veracruz (1573), y La Trinidad (1580) en el asiento de Nuestra Señora de los Buenos Aires, fundada previamente por Pedro de Mendoza (1536) y despoblado por Martinez de Irala en 1541.

Lo cierto es, que regresado Gaboto a España, la corona se interesó por establecer una ruta fluvial hacia las Tierras de “La Plata” y más allá, fundando ciudades de apoyo, para ello.

Asi nace la expedición de Pedro De Mendoza, que viaja como Primer Adelantado del Río de La Plata, Gobernador y Capitán General, de las tierras que tome, en nombre de la Corona de España.




Mendoza, perteneciente a una de las familias más nobles y acaudaladas de Castilla, financia el viaje que parte hacia “las Indias” en 1535.

Su compromiso era de crear un Camino Real hasta el Océano Pacífico, (Mar del Sur por entonces) con tres fuertes intermedios, en un período de tres años.

Con treinta naves y 2500 personas a su cargo, surca el Atlántico en 1535, y al arribo al Río que todavía algunos llamaban “de Solís” y otros “de La Plata”, revisa ambas orillas, y decide fundar en la orilla sur, la ciudad de Nuestra Señora del Buen Ayre, entrando por un riachuelo, que desemboca en el río mayor, al que Solís llamara también “Mar Dulce”.

El diminutivo riachuelo; (adjetivo puesto al curso de agua, por comparación con el Plata), iba a quedar como nombre definitivo, e iba a cumplir la función de puerto, para las naves.

No muy lejos se establece el asiento, buscando algo de altura sobre los bañados de ese Riachuelo.

Una muralla de tierra, hasta la altura de un hombre con su brazo extendido, un presunto foso perimetral, que Schmidl, no registra, y varias construcciones de madera con techo de paja, encerraban una vivienda de tierra apisonada, que Mendoza denominara “El Real”. Todo en no más de 3 hectáreas, si lo pasamos a medidas modernas.





Resultan muy pretenciosos, los dibujos de la villa, realizados en su natal Straubing, varios años después, por amigos de Ulrico Schmidl; pero no pueden serlo tanto, como para descalificarlos totalmente. Solo parece exagerada, la casa de Mendoza (la representan de tres niveles), y la cercanía al Río, que los exponía a los ataques de naves extranjeras, desde el mismo, aparte de ser terrenos semipantanosos.

Consultar nuestra investigaciön:
http://forodelamemoria.blogspot.com/2010/12/buenos-aires-se-fundo-en-parque.html

La presencia permanente de naves portuguesas en la zona (donde tiempo después fundarían Colonia del Sacramento) llevan a pensar que el río representado, era el propio Riachuelo que brindaba refugio, y no el Río de la Plata, abierto a otras potencias.

Se observan a su vez, algunos cañones o bombardas, montados sobre la muralla (Mendoza los transportaba en sus naves) así como animales en corrales interiores, que también viajaron desde España, o se cargaron en Cabo Verde.

No se observan torres, y ni Mendoza, ni ninguno de los relatores contemporáneos o posteriores, las mencionaron, y solo parece poder observarse a la distancia desde “El Real” o lo alto de la muralla.




Un punto frágil de este asiento, era la falta de provisión de alimentos, que por ello los hizo depender de la entrega de pescado por los indígenas, por estar a cierta distancia del río, que era usado para esa pesca, y que en caso contrario, para acceder por su cuenta, debían pasar entre ellos.


Entre las ilustraciones de Schmidl, observamos algunas muy curiosas, como aquella donde los atacantes son los españoles, y los defensores de un ámbito con empalizada son los “Carendies” luego derivado a querandíes, lo que de hecho ocurrió, con derrota de los españoles. Pero lo que sorprende es que la defensa de los querandíes es con formación en “cuadro”, característica de los tercios españoles.

Consultar nuestra investigación:
http://forodelamemoria.blogspot.com/2013/03/los-querandies-no-existieron.html



El otro punto débil, eran las construcciones en madera y paja, fácilmente incendiables con las flechas de los aborígenes, como lo demostrara su ataque, a pocos días de la erección de la villa.



Los habitantes se mudan a la orilla del Riachuelo, a mano con las naves que estaban listas para partir ante nuevos ataques, y cuyos cañones, mantenían alejados a los “Carendies”, pero esas naves, surtas en el Riachuelo, padecían del mismo riesgo de ser incendiadas, y habiendo servido de alojamiento, a la par de escasas construcciones costeras, por 6 años, Martinez de Irala ordena despoblar la Villa en 1541.

En Junio del mismo año de 1536, Juan de Ayolas, enviado por Pedro de Mendoza, funda a escasa distancia, del destruido Sancti Spiritus, el nuevo Fuerte de Corpus Christi, cerca del encuentro del Carcarañá con el Paraná, con una estructura similar a Buenos Aires; y en septiembre de ese año, el propio Pedro de Mendoza, reforzaría la plaza, fundando a 7 km de aquel el Fuerte de Nuestra Señora de la Buena Esperanza.



Pero los timbúes destruirían ambos fuertes en 1539, si bien sus habitantes se mudarían previamente.




Ayolas, luego de fundar Corpus Christi, seguiría por el Paraná, y acordando con los guaraníes ese avance, fundaría ya entrado en el Río Paraguay, en 1536, el Puerto y Fuerte de La Candelaria, desde el cual partió hacia Charcas, y en el cual moriría, por un ataque de los payaguaes en 1538, si bien el fuerte había sido abandonado, un año antes.




Se le atribuyó la fundación del Fuerte Nuestra Señora de Asunción, más su fundación está documentada por Juan de Salazar en 1537, también enviado para tener noticias de Ayolas.

En su reporte Salazar dirá: “Con parecer de dicho Señor Teniente de Gobernador, Domingo de Yrala e otras personas, hize e edifiqué, este puerto e Casa Fuerte”.


El mismo adquiriría jerarquía de Ciudad en 1541, con Domingo Martinez de Irala, devenido Gobernador, por ausencia de Ayolas, y pasaría a ser una nueva base, de  expediciones, fundadores de fuertes y pueblos.



Casi simultáneamente, con la partida de Pedro de Mendoza hacia España, en 1537 (moriría en el viaje) el Capitán Francisco  Ruiz Galán, decide despoblar los Fuertes de Buena Esperanza y Corpus Christi, llevando por barco sus habitantes a Asunción, donde se encontraría con Salazar, e Irala, que quedaría como Gobernador.

El crecimiento demográfico de Asunción, donde se pacta un ensamble social con los guaraníes, y su poderío militar, la harían crecer como ciudad, sumando además los habitantes de Buenos Aires, despoblada por orden de Irala en 1541.
Se da así el hecho, de que a mediados de 1540, todas las ciudades y fuertes, establecidos por esta corriente, ingresada por el Río de La Plata, en el futuro territorio argentino, han sido destruidas por los habitantes de pueblos originarios, o despobladas por españoles y mestizos.

b)  Cabecera Asunción

Persisten Candelaria y Asunción en territorio del actual Paraguay, que será la nueva base desde la cual partirán en adelante.

 Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, designado Segundo Adelantado del Río de la Plata en 1540, (por la muerte de Mendoza) arriba a Santa Catalina en 1541, y allí se entera de la desaparición o despoblación de los fuertes hasta Asunción.

A pesar de su título y Capitulación, decide entrar por tierra hasta Asunción, desde Brasil, siguiendo la ruta inaugurada por Alejo García, mientras remitía su nave, con otros tripulantes por el propio Río de la Plata.

Arribado a Asunción, Irala no respeta demasiado la autoridad de Alvar Nuñez, que sin embargo lo comisiona para encabezar una expedición, que busque llegar a la Sierra de La Plata.

En el camino, por el Río Paraguay, funda Puerto del Rey, sobre la Laguna Xarayes, ya en territorio del actual Brasil.




Numerosos intentos, encabezados por Irala o el propio Alvar Nunñez, por llegar a la Sierra de La Plata, fracasan y se suma el enfrentamiento entre ellos, que termina con Alvar Nuñez, remitido preso a España.

Al quedar Irala, como Gobernador sin discusión, encara en 1548 una nueva campaña al Perú, donde se entera por los aborígenes, que ya otros españoles dominan Potosí.

Pizarro y Almagro, con la corriente colonizadora del Pacífico, se habían adelantado.

Irala iba a poner entonces su atención, en tierras al norte de Paraguay, y el propio Brasil, desatendiendo lo que luego sería territorio argentino.

En el período que va hasta 1556 en que fallece, después de haber sido ratificado Gobernador de Asunción y el Río de la Plata, un año antes, solo merece destacarse, un par de asientos provisorios, en la Isla San Gabriel, (frente a Colonia en territorio uruguayo) para recibir a la mujer, del tercer Adelantado del Río de la Plata, (que falleciera antes de partir).


                   Isla San Gabriel, vista desde Colonia del Sacramento

Ese asiento subsistiría a pesar de que la mujer, llegó a Asunción por tierra. sin poder hacer valer sus derechos, y su hijo (que debía ser Adelantado porque la capitulación era por dos vidas) prefirió instalarse en Potosí.


A partir de este momento y por diez años, la emigración de vecinos asunceños hacia la Sierra de La Plata y Potosí, por los comentarios sobre sus riquezas, disminuirían su densidad habitacional, y obviarían la creación de cualquier fuerte o poblado, que no estuviera en esa línea.

Coincide al mismo tiempo, con el auge de la corriente, que partiendo de Lima, busca proteger a Potosí, creando, como hemos visto,  ciudades en el norte argentino.

Quienes iban a alterar este curso, integraban una familia, que  curiosamente se había instalado en Perú; uno de ellos en Charcas, donde se había enriquecido con las encomiendas, y se trataba de Juan Ortiz de Zárate,




y el otro su sobrino, Juan de Garay, que acompañara a Nuñez del Prado (de quien ya hablamos) en las fundaciones de “El Barco, I; II y III.



Integrantes de una familia noble y acaudalada, las riquezas de Juan Ortiz de Zarate, se multiplicaron en el Perú y Alto Perú, por lo que en 1567, el Virrey del Perú, lo nombra Gobernador de Asunción, y luego de su viaje a España, Felipe II, lo hará Adelantado del Río de la Plata y Gobernador de Nueva Andalucía, en 1569.

Entretanto su sobrino, Juan de Garay descollaba como soldado, y ampliaba su capacidad fundadora de pueblos y puertos, así como sus dotes de funcionario, participando en la de Arica, y Santa Cruz de la Sierra, hasta que, nombrado su tío Gobernador Provisorio de Asunción, se instala en esta ciudad en diciembre de 1568, con el cargo de Alguacil Mayor del Río de La Plata.

Mientras su tío, organizaba el viaje desde España, para hacerse cargo de su condición de Adelantado, el Gobernador Interino de Asunción y el Río de La Plata Martín Suarez de Toledo, comisiona A Garay, para la fundación de ciudades sobre las riberas del Paraná, que faciliten las comunicaciones con Asunción, como responsable provisorio de la Nueva Andalucía.



Habiendo enviado un grupo explorador por tierra, Garay arriba por el Paraná y en abril de 1573, funda Santa Fé de la Vera Cruz, como asiento provisorio, a 5km de la actual Cayastá.





Entre el Río San Javier, y el arroyo de las Gringas, el poblado estaba casi protegido por cursos de agua, pero era bajo y plano, y si bien eso, la defendía originalmente, de ataques indígenas, la hacía inundable, dificultaba su accesibilidad, y la tornaba atacable desde el propio río, por lo que cien años después, sería trasladada. (Mostramos un plano interactivo al que se puede acceder por Internet)


Decía el acta fundacional: “fundo y asento y nombro esta ciudad de Santa Fe, en esta provincia de Calchaquíes y mocoretáes, por parecerme que en ella hay las partes y cosas que conviene, para la perpetuación de la dicha ciudad de agua y leñas y pastos, pesquerías y casas y tierras, y estancias para los vecinos y moradores de ella y repartirles.”

No se verifica muralla, y solo se presume alguna empalizada entre cursos de agua, sin fuerte interior.



Buscando un asentamiento más favorable, baja por el Paraná, y se cruza con Jerónimo Luis de Cabrera, que venía de fundar Córdoba, y luego de un parlamento, en los restos del destruído Corpus Christi, decide reforzar el asiento original, y fundarla oficialmente en Noviembre de 1573.

Las excavaciones realizadas desde 1949, por Agustín Zapata Gollán, muestran cimientos de tierra apisonada, y techos de tejas (que pueden haberse incorporado tiempo después del fundacional). Llegó a poseer plaza de armas, Cabildo y varias iglesias, en cuyos cementerios anexos, quedaron los restos, de la hija de Garay y de Hernandarias,




En simultáneo, Juan Ortiz de Zárate, ya acreditado como 4º Adelantado, arriba al Río de la Plata con una armada reducida, en noviembre de 1573, y construye en la ya citada isla de San Gabriel, un fuerte y poblado, desde el cual proyectar su entrada a la costa, poblada por los charrúas.

Un altercado con ellos, suscita un combate en el que Ortiz de Zárate es derrotado, debiendo abandonar San Gabriel y mudarse a la Isla de Martín García, donde establece otro poblado provisorio.


Permanece aislado en Martín García, hasta que Garay acude en su ayuda, y derrota a los charrúas, permitiéndole a Ortiz de Zárate continuar su viaje.


Antes, en la misma desembocadura del Río San Salvador al Río de la Plata, donde se produce la batalla, Ortiz de Zárate pide a Garay, fundar un poblado, que llevará el nombre de Ciudad Zaratina, cuya construcción debió estar rodeada por empalizada, dada la belicosidad de los charrúas.

Para poblarla, Garay llevó habitantes de Santa Fé, que la sostuvieron hasta 1576, año en que por la muerte de Ortiz de Zárate, y los permanentes ataques aborígenes, se fueron yendo esos pobladores, lo que llevó al propio Garay, a despoblarla en 1577.

En el mismo período, las tres guerras calchaquíes, destruían las ciudades fundadas por la corriente terrestre, sobreviviendo solo Santiago del Estero.

Y como Garay había participado de esta corriente y sabía de sus dificultades, volcó sus esfuerzos en la zona del Paraná.

Muerto Ortiz de Zárate, las discusiones respecto a su sucesor, dieron espacio para que Garay, ocupara el cargo de Gobernador del Río de la Plata y Paraguay desde 1578.

Invocando al nuevo Adelantado (Torres de Vera y Aragón) pero por decisión personal, decide refundar Buenos Aires, muy cerca del viejo asentamiento, y para ello trae familias de Asunción y otras de Santa Fé, por barco, al tiempo que impulsa la venida de soldados por tierra.

La fundación se concreta el 11 de Junio de 1580, y pese a ser atacados por los indios (como lo fuera Mendoza) rechaza los ataques, produciendo una matanza, en la zona cuyo nombre “Matanzas” parece recordarlo.




Al mismo tiempo, extiende hacia el sur su recorrido, llegando hasta el Cabo de las Corrientes (en la actual Mar del Plata.

En la corrección a su primera “División en Suertes”, otorga al Fuerte de Buenos Aires, una manzana, ya sobre la barranca, lo que limitará su valor estratégico, para ataques desde tierra, si bien lo hará muy práctico para la defensa hacia el Río de la Plata.






                 Planta y vista del Fuerte de Buenos Aires en el Siglo XVIII


Para quienes quieran profundizar en la Historia de la Construcción del Fuerte de Buenos Aires, los invitamos a entrar en nuestra investigación de 2013:

http://forodelamemoria.blogspot.com/2013/01/el-fuerte-de-buenos-aires-historia-de.html


Ing. Manuel Vila (experto Icofort - Unesco) 

2020

domingo, 2 de febrero de 2020

Cursos de Patrimonio INSTITUTO CULTURAL URBANO

INSTITUTO CULTURAL URBANO





CURSOS CUATRIMESTRALES

A desarrollarse en la sede del Foro de la Memoria de Parque de los Patricios, sito en avenida Caseros 2949, a metros de La Rioja, y estación Parque Patricios de la línea H.

Consisten en 4 jornadas mensuales, a dictar por los mejores especialistas de cada tema, con entrega de diplomas, con el 75% del curso cumplido.

Su costo total, en cada caso, es de $600, a  abonar antes de la 2ª jornada, pudiendo iniciar el curso con el 50% del costo total.

El 33% de lo recaudado se destina al mantenimiento del Hogar Padre Moledo (para madres menores) ubicado por detrás del Foro de la Memoria.

Inscripciones a ingmanuelvila@hotmail.com ó al celular 1565497033


Restauración Patrimonial
Curso a dictar los primeros viernes de cada mes, desde Marzo a Junio de 20 a 21.30

Jornada 1:¿Cuál es el alcance de la conservación/restauración dentro del patrimonio arquitectónico?El rol del conservador/restaurador a la hora de intervenir Bienes Patrimoniales.¿Cuándo y porque se denomina “Puesta en valor” la intervención de una obra?-Adecuación tecnológica y funcional en Edificios Públicos.-Difusión de lo realizado. Educación edilicia.

Jornada 2:Edificios Públicos:El caso AGN (Auditoría General de la Nación) Ex Palacio Biol.Su puesta en valor. Restauración de fachada, Planta Baja y Primer Piso.Su conservación y mantenimiento al día de hoy.

Jornada 3:Patologías recurrentes en edificios públicos e Iglesias.Sales en morteros, estucos venecianos, muros.Deterioros: su detección, detención, reparación y mantenimiento.La restauración de los mismos.

Jornada 4:
Pintura mural en edificios.Censuras, recuperación de las mismas. Que metodos se utilizan para su concreción.Restauración de pinturas: Limpieza, consolidación, estucos, retoque pictórico. Técnicas y materiales aptos para una correcta conservación.


Docente:María Puig

Conservadora y Restauradora de Bienes Patrimoniales UNA (Universidad Nacional de las Artes) año de egreso 2009.
Especialista en Tecnología de la Conservación y Restauración del papel. – Colegio Otto Krause, año 2007.
Bachiller, Colegio Rudolf Steiner Schule, Florida – Prov. Buenos Aires
IDIOMAS: Alemán e Ingles
COMPUTACION: Office (Word, Excel, Power Point), Photoshop.

Con amplísima experiencia en restauración de bienes patrimoniales


Ejemplo solo en 2019
Restauración de Altar Mayor: Monasterio de Clausura San José, Carmelitas Descalzas Bajo dirección propia. Trabajos de restauración hechos bajo la Ley de Mecenazgo, CABA. Noviembre 2019 a Enero 2020. Humberto Primo 1352, CABA- Trabajos puntuales de conservación y restauración del Hall de Entrada y Lobby del edificio de la Auditoría General de la Nación.Noviembre a Diciembre 2019. Av Rivadavia 1745, CABA.-Restauración de Ochavas: Púlpito y Retablo Sagrado Corazón de Jesús, Monasterio de Clausura San José, Carmelitas Descalzas - Restauración de anillo de la cúpula, Monasterio de Clausura San José, Carmelitas Descalzas.Restauración de la cúpula, Monasterio de Clausura San José, Carmelitas Descalzas.- Réplica de diseño de muro original, Parroquia Nuestra Señora de Balvanera, Santuario de San Expedito.

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Final del formulario


 Estilos arquitectónicos reconocibles en las construcciones de CABA.
Curso a dictar los  3os. viernes de cada mes, desde marzo a junio, de 20 horas a 21.30


La Arquitectura debe observarse desde el proceso histórico. La presencia de los estilos en cada etapa de la Sociedad responde a coyunturas sociales, económicas y políticas. Su identificación requiere: elementos de implantación, formales, tipos de ornamentación y mensajes simbólicos. Pero los aspectos subjetivos del mensaje arquitectónico siempre serán diversos, sujetos a diferentes interpretaciones.

1era. jornada (3er. Viernes de Marzo)
Concepto de Patrimonio. Paisaje Natural y Paisaje Cultural.Protección del Patrimonio. Tipos y Áreas Protegidas.La imagen arquitectónica de la costa de Buenos Aires en la Colonia y su evolución hasta nuestros días.

2da. jornada (3er.Viernes de abril)
Elementos formales, ornamentales y simbólicos en la conformación de los estilos Coloniales, Neoclásicos italianizantes e Historicismo, durante la Colonia y el siglo XIX.Identificación del Academicismo como concepto rector, con proyección mundial.

3ra. jornada (3er. Viernes de mayo)
Desarrollo del Eclecticismo en las postrimerías del siglo XIX. Academicismo francés.
Art Nouveau, Hispanoamericano y Neocolonial. Aportes de la Arquitectura Británica. Sus componentes fundamentales.

4ta.jornada (3er. Viernes de junio)
Art Decó. Arquitectura Moderna y el Racionalismo. Arquitectura espontánea.Características de los Rascacielos Contemporáneos, hasta nuestros días.Arquitectura y Ambiente. Implicancias formales.

Docente: Arq. Néstor J. Zakim


Arquitecto. UBA.
Investigador de temas Patrimoniales de la Ciudad de Buenos Aires.
Publicaciones varias como autor y coautor de Arquitectura y Patrimonio.
Columnista radial y televisivo, en temas de Patrimonio Arquitectónico y Urbano
Creador y Coordinador General del Programa “Miradores de Buenos Aires” 2010-2020
Premio Bienal de Arquitectura (CPAU y SCA) año 2006 en Investigaciones Audiovisuales: Tema Riachuelo.
Premio CICOP año 2006 en Investigaciones Audiovisuales: Tema Riachuelo.

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Ecología – Desarrollo y Cambio Climático: consecuencias y acciones

Curso a dictar los segundos martes de cada mes, desde Abril  a Julio, de 20 a 21.30 horas

1ª jornada (7 abril) Sostenibilidad: 7 D. Los límites del crecimiento. Cambio Climático. Los límites planetarios. Crisis globales.

2ª jornada (5 mayo) Convenciones y Declaraciones Internacionales. Informes Mundiales.

3ª jornada (9 junio) Eficiencia y Estilo de Vida. Movimientos socio-ambientales y de Transición.

4ª jornada (7 julio) Inversiones Sostenibles. Rehabilitación Sostenible. Cooperación y Comunidad Crowd. Economía de los bienes comunes.



Docente: Manuel Ludueña

Arquitecto
Planificador Urbano y Regional,
Profesor en las Maestrías de Ingeniería Sanitaria y de Tecnologías Urbanas Sostenibles – Fac. de Ingeniería – UBA;
Ex Consejero del Plan Urbano Ambiental de CABA (1999-2007).
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Historia Edilicia de Buenos Aires, Período Colonial
Curso a dictar los 3º martes de cada mes, de marzo a Junio, de 20 a 21.30 horas.

1ª jornada: Desarrollo urbano de Buenos Aires -  Planes urbanos, correcciones normas, materiales. Los caminos reales. Las calles interiores.

2ª jornada: La construcción militar, el Fuerte de Buenos Aires, las guardias del Riachuelo, los túneles de defensa. Materiales y sistemas constructivos.

3ª jornada: La construcción religiosa, los jesuitas, sus obras. La Catedral, el piquete de San Martín, el hueco de las ánimas. Materiales y sistemas constructivos.

4ª jornada: La construcción civil. El Cabildo. La Recova. Los sistemas de aprovisionamiento de agua, y luz. Las viviendas. Los cafés, las pulperías. Materiales en cada caso.

Docente: Manuel Vila


Ingeniero Civil (egresado UBA 1974)
Egresado Colegio Nacional de Buenos Aires 1967
Proyectista, calculista, y Director de obra de estructuras, con múltiples obras en Argentina y el exterior.
Experto ICOFORT en Construcciones Fortificadas
Coordinador de 3 Jornadas internacionales de Construcciones Fortificadas en el Consejo Profesional de Ingeniería Civil de Buenos Aires.
Docente FADU-UBA Historia Edilicia de Buenos Aires, Período Colonial.
Ex Consejero del Plan Urbano Ambiental de la Ciudad de Buenos Aires (2007-2009)
Conferencista nacional e internacional sobre patrimonio, Historia de la Ciudad de Buenos Aires, y construcciones fortificadas.
_____Con múltiples publicaciones en periódicos y revistas, sobre los temas mencionados.
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Arqueología Urbana

Curso a dictar los primeros martes de cada mes, desde Marzo a Junio,  de 20 a 21.30

Docente: Marcelo Weissel

domingo, 15 de diciembre de 2019

Teotihuacán y Tiahuanaco ¿Culturas Relacionadas?(Desarrollo de la teoría del uso de mercurio para el corte de piedras)

Teotihuacán y Tiahuanaco (Tiwanako)
¿Culturas relacionadas?

Relaciones etimológicas,  históricas, e instrumentales entre ambas, y planteo de la teoría del uso de mercurio en el corte de las piedras.

Sabemos que los mayores desarrollos culturales y sociales del período prehispánico en América, tuvieron sede en los actuales México y Perú-Bolivia.
Pero aún en ese marco, hay dos ejemplos que trascienden al entorno, en tiempo, despliegue técnico involucrado, y desarrollo cultural, así como en su súbita despoblación.
Ellas son Teotihuacán en México y Tiahuanaco en Perú-Bolivia.

LA ETIMOLOGIA COMO ELEMENTO DE COMPARACION

Ambas denominaciones demuestran una inocultable relación, y se analizan las distintas posibles razones de tal similitud.

1) De México a Perú


Se ha tratado de definir el origen de las denominaciones de ambas  urbes monumentales, a partir de la lengua predominante, en cada lugar con la llegada de los españoles.

Así en quechua (lengua predominante en el área del imperio Inca junto al aymara) se sostiene que Tiahuanaco, significa: “siéntate guanaco”, aunque dada la multiplicidad de sílabas similares de esa lengua, surgen otras interpretaciones.
A su vez utilizando el náhuatl ((lengua de los aztecas, usada también por otras culturas de Mesoamérica) Teotihuacán se revela, a partir del desglose: teotl = Dios; ti = de y huacan = lugar como “lugar de los dioses”, o “dios del lugar”, pero también aquí caben otras interpretaciones.

Surge luego la segunda consideración, que cuestiona este proceso. Ambas culturas habían despoblado los sitios, cuando los pueblos que se toman como referencia, acceden a esos lugares. Sus lenguas originarias, son desconocidas, y los nombres originales, por lógica, también.

La segunda consideración es que esas denominaciones respondan a una denominación previa, recibida de alguna forma, y adaptada por los nuevos ocupantes, con las variaciones fonético-fonológicas que tal traspaso pueda generar, manteniendo líneas de la lengua original, e introduciendo nuevas.

Y acá surge en la comparación de ambos términos la similitud entre el Ti, y/o Tia y el huanac con el huacan, que aparecen en ambas denominaciones.

El dilema siguiente a este paso deductivo, es si las similitudes corresponden a su denominación original, y en ese caso abre la puerta a pensar que ambos centros formaron parte de una cultura común, o a las denominaciones posteriores, que en cambio sugieren una cultura secundaria, que puede haber trasladado su lengua entre ambos puntos, per se, o por traslado lingüístico de algún grupo étnico.

Respecto al primer caso (una cultura única desarrolladora de ambos sitios) buscaremos la posible identidad en otras cuestiones, como puede ser los restos culturales, y la tecnología demostrada en las construcciones, si bien sorprende al evaluar las presuntas migraciones de culturas orientales a América, a partir del décimo milenio antes de Cristo, la similitud con denominaciones como Taiwan o Taoyuan, que subsisten del otro lado del Pacífico norte.

Mucho más si profundizando en los lenguajes de la actual isla de Formosa, se llega a que el dialecto más antiguo, hablado en Taiwan es el hakka, constituyendo el llamado Tai-wan-hakka , tan relacionado fonéticamente a Teotihuacan como a Tiahuanaco.

Respecto al segundo caso (una cultura posterior que genera denominaciones similares) existen varias líneas de análisis.

Se toma como firme la expresión wanaku, o wanakos (guanacos) , como integrando el nombre de Tiahuanaco , también recibiendo las variantes Tiwanaku y Tiwanako, y no resulta casual que la zona de desarrollo de la cultura inca, coincida con la de la proliferación de tal camélido, el guanaco.

Si bien el inca, no llegó a domesticarlo como a la llama, ni su piel genera la lana de la misma llama, la vicuña, o la alpaca, que comparten territorio, el guanaco aparece como eje de su cultura, junto al puma, y vale entonces su inclusión.

Ese territorio de acción tiene como límite superior, el centro de Colombia, dejándonos muy lejos del México, donde brilla Teotihuacán.

Esto nos aleja de la posibilidad de que el vocablo quechua, haya “subido” hasta el territorio mejicano con tal significado, y aplicado ese significado a un sitio sagrado pre-tolteca.

Pero existen lazos en la lengua náhuatl, que se apoyan sobre similar fonema, si bien los lingüistas actuales descartan un origen común entre ambas lenguas, como sugiriera Joseph Greenberg en 1987.

Cuando Pedro de Alvarado, llega a El Salvador (muy lejos de la zona de acción de los guanacos) observa que se autodenominan huanacax un grupo originario de la zona y cuando comunica tal hallazgo a Hernán Cortés, este le impone el nombre de Guanacos o Huanacos.

Pero además hay que mencionar que hasta allí llegaba la presencia natural de un árbol común en México, el guanacastle según la denominación en náhuatl, y las reuniones que los grupos aborígenes hacían bajo su frondosa copa, se llamaban en la lengua Potón-lenca derivada del náhuatl, “huanacax o huanacox”, con lo que este vocablo, terminó designando, grupos reunidos, o hermandades, y todavía hoy se usa el término “guanacos” para designar popularmente a los habitantes de El Salvador.

El Guanacaste que es la denominación del árbol citado, es el símbolo de Costa Rica, donde existían hasta el 800 D.C. grupos de lengua paya-chibcha, (los corobicíes) vinculada luego a zonas de dominio incaico.

Hubo luego, un desplazamiento de esos pueblos por otros llegados del norte (los chorotecas) que hablaban en náhuatl.

¿Pudo haber sido este contacto y el posterior desplazamiento de los corobicíes hacia el sur, el punto de inclusión del término “guanacos” como símbolo de hermandad, o simplemente población, que los incas toman luego para la denominación de Tiahuanaco, que cambia su sentido a “pueblo de los dioses”?

¿Se usaba ya esa denominación, antes que los incas controlaran el sitio, con un sentido distinto del vocablo guanaco, aplicado a las reuniones de gente, del que ellos utilizaban para el animal de ese nombre?

Ambas posibilidades deben ser consideradas, y el propio tratamiento de “Ciudad de los Dioses”, que los incas le brindaban, parecería demostrarlo.

Podemos incluso aventurar que en un huso común de “guanaco” como sitio de reunión, y de la expresión “Inti” sol en quechua, la denominación apunte al sitio de adoración al sol, máximo dios de las culturas andinas, habiendo nacido como INTIHUANACO, para luego derivar a Tiwanaco.

Y ahora nos vamos a México para integrar lo anterior,  con la denominación de Teotihuacan.

Si nos ajustamos a lo anterior, tal denominación debería ser Teotihuanac, pero el náhuatl repite en varios vocablos la terminación “acán”, mucho más sonora que “anac”, y no debe descartarse la inversión de la sílaba por uso y costumbre como ocurre en tantas lenguas del mundo.

La propia creación de Tenochtitlán sobre la laguna de la actual Ciudad de México, marca esa tendencia.

Y si fuera así, estaríamos ante dos sitios con monumentales construcciones, con tecnologías de precisión y potencia nunca más alcanzadas, por las culturas que luego poblaron el suelo americano, que fueron asimiladas en su denominación por una cultura posterior, o por remanente de autodenominación de la cultura original.

2)DE PERU A MEJICO.


Pero para complicar (¿o favorecer?) este panorama, las designaciones también aceptan el proceso inverso, de buscar un origen andino de las denominaciones.

Y así ocurre, que la expresión “huaca” o waca o waka, en quechua implica centro religioso, con raíces en culturas antiguas del Perú como  en la “huaca” de Caral, 5000 años Antes de Cristo.

Y,  la otra variante es la expresión también quechua “huanca”, a partir de su uso para ciertas piedras verticales, al estilo monolítico,  que en varios lugares del imperio inca, marcan sitios de adoración a los dioses, tomada para denominar a uno de los pueblos intermedios, que hablaban una lengua que justamente se clasifica como “quechua huanca” y que ha dejado sus huellas en denominaciones de localidades como Huancayo; Huancavélica, Huancabamba, etc.

Respecto a “Huaca”, aún hoy, todas las localizaciones donde se admite un culto religioso de pueblos andinos, son denominados “Huaca” contraponiéndolos a los de carácter militar, que se denominan “pucará”.

Y es entonces cuando las sílabas finales de “Teo ti huacán”, parecen asociarse al vocablo quechua “huaca”, ya que en náhuatl, “huacan”, habla de sitio o lugar de nacimiento, y teotl, es dios, con lo que resulta: Lugar de nacimiento del Dios o de los dioses. Y recordemos que su máxima construcción es también la Pirámide del Sol, a pesar de que la cabecera de la calzada es la pirámide de la Luna.

Pero las comparaciones entre Tiahuanaco y Teotihuacán, no deben limitarse solo a lo etimológico, y revisaremos el orden social y temporal implícito, y la planificación y conocimiento tecnológico, en ambos casos.

LA PLANIFICACION COMO SEGUNDO ELEMENTO DE COMPARACION


a) El valle de Teotihuacán tiene alturas que van desde los 2240 metros hasta los 3200 metros sobre el nivel del mar, casi en el centro entre ambos océanos, del territorio mejicano, a aproximadamente 350 km de la costa del Pacífico.
 
Tiahuanaco se encuentra a 3885 metros sobre el nivel del mar, a una distancia de 300 km, (similar a la de Teotihuacán), respecto a la costa del Pacífico.

En ambos casos, la distancia a zonas costeras, y la altura, que complica el acceso, y altera hasta el metabolismo humano, los ponía a resguardo de la llegada sorpresiva, de pueblos navegantes, como alguna vez, pueden haber sido, sus propios fundadores.

La distancia y los obstáculos, además de la presencia de otros grupos ya asentados en el territorio intermedio, que podían resistir y/o avisar de tales incursiones, daban tiempo a preparar la resistencia.

b) Tiahuanaco está actualmente a 15 kilometros de las riberas del Lago Titicaca, aunque se estima que fue un espacio costero al mismo, durante su emplazamiento.
Teotihuacán, está actualmente a 48 kilómetros de Ciudad de México, pero a solo 12 kilómetros de restos de la gran laguna, sobre la que se asentara la ciudad, y puede pensarse que dominaba desde la altura, el ámbito de la misma ubicada a 2250 metros sobre el nivel del mar.

En ambos casos, la presencia cercana de grandes espejos de agua, aportaba el vital elemento, y transformaba en fértiles a los cultivos, los campos cercanos a ambas ciudades, funcionando al mismo tiempo como escudo protector de la llegada directa de pueblos arrivados desde la costa (nótese que ambos dejan las lagunas al oeste, de donde se presumía que llegaban las oleadas de pueblos transoceánicos del Pacífico), ubicados además por detrás de importantes cadenas montañosas, que oficiaban de murallas.

Estas cadenas montañosas, al mismo tiempo, al elevar las corrientes del Niño y de la Niña, provenientes del Pacífico, producían el enfriamiento y caída de lluvias, que colaboraban con los sembrados, oponiéndose a la sequía de los  sectores  más cercanos a la costa.

De hecho algunos investigadores sugieren que la Pirámide de Teotihuacán, llamada del Sol, está en realidad dedicada  a las lluvias.


LA TECNOLOGiA COMO TERCER ELEMENTO DE COMPARACION(LA TEORIA DEL MERCURIO*)*hacemos reserva de planteo y primer desarrollo



Cuando hace unos años se encontró bajo la pirámide de Quetzalcoatl (tercera en altura de Teotihuacán) un recipiente con elevadas cantidades de mercurio, se lo asoció a tratamientos de presuntas momificaciones.

Pero si tenemos en cuenta que en China, también hace relativamente poco tiempo, las excavaciones reflotaron un ejército de 8000 soldados de terracota, ordenados en el siglo 3 D.C. por el emperador Qin Shi Huang, entre líneas de piedra canalizada; y luego profundizando esas excavaciones, ríos de mercurio, en las inmediaciones de pirámides similares a la de Quetzalcoatl,  podemos presumir otras funciones del mercurio, aparte de reconocer que la terracota también, fue usada por la cultura olmeca en México (a).

a)[También las civilizaciones precolombinas del Perú demostraron su capacidad para construir ciudades de barro como en Chan Chan (a 5 km de Trujillo) y Cahuachi muy cerca de Nazca, pero México tiene Paquimé, con una estructura similar y curiosamente remitiendo al 3er siglo después de Cristo, también aparecen Tombuctú y Djenné en Malí, con similares características, y como era de esperarse, varias en China.]

Si al indagar, encontramos que una de las mayores riquezas de Huancavélica en Perú, es su existencia de cinabrio, presentación natural del mercurio; empezamos a encontrar puntos de contacto, entre estos tres sitios de la Tierra, (y se repite en otros) con un trabajo asombroso sobre la piedra de dimensiones monumentales, y la presencia de mercurio.

En México al propio cinabrio (piedra rojiza que molida y en hornos, produce el mercurio) se lo llama tezontle y es medianamente abundante.

Con lo que la existencia de mercurio en las bases de una pirámide de Teotihuacán y cerca de Tiahuanaco, nos permiten aventurar una teoría.

El mercurio es el único metal líquido a temperatura ambiente pero además posee otras propiedades.

1) Su volumen crece en forma prácticamente lineal con la temperatura, por eso se lo usa para medirla en los termómetros.

2) Se solidifica a -38º C, teniendo en esa condición un volumen 3,59% menor que en estado líquido.

3) Si bien se transforma en gaseoso a los 356,70 ºC, su vaporización comienza a temperatura ambiente, con el consiguiente aumento de la presión de vapor.

4) Forma amalgama con la plata y el oro, sirviendo para su extracción en minas, pero no ataca al hierro, que puede contenerlo aún a elevadas presiones.

5) Su contacto en estado líquido en el medio ambiente, o con vapores compuestos, es venenoso para el ser humano.

Razones que permiten evaluar como método de corte plano de rocas, el siguiente:
Si se efectúan pequeñas perforaciones en una roca, tales que formen un plano de ataque, y se llenan con mercurio durante la noche (en las alturas de Teotihuacán y mucho más en las de Tiahuanaco, las temperaturas pueden llegar a - 20ºC) y se sellan con tapones de hierro a presión, al  producirse durante el día temperaturas de hasta 40ºC, con el consiguiente aumento de volumen y de presión sobre las paredes de la perforación, la roca tiende a partirse siguiendo las líneas de ese plano de corte. (ver esquema en corte y planta)

Si las mismas coinciden con los planos de clivaje, emergentes de la cristalización original, ese corte resulta un plano casi perfecto.



Con este sistema, tan solo con la presencia de mercurio, hierro o bronce y un amplio margen de variación de temperatura entre el día y la noche (común en lugares altos y semidesérticos) podemos justificar el corte, en planos relativamente parejos de cualquier piedra; mucho más si se calienta artificialmente la piedra, y casi perfectos si son piedras resultantes de cristalización plana.

Los alquimistas europeos del Siglo XVI, ya trabajaban sobre líneas similares, e imaginaban una acción todavía más directa del Mercurio sobre la piedra, que nuestra imaginación, todavía no acierta a definir como se aplicaba.

En efecto Salomón Trismosin maestro de Paracelso, publica en 1582 “Splendor solis” que puede traducirse del latín como “el esplendor del Sol” si se toma el sustantivo latino Sol-solis, o como “El esplendor del suelo” si se aplica al sustantivo solis-solis,  y dice en su capítulo XI, después de considerar como componentes de lo que llama “La Fuente de Libethra”,  al azufre y al mercurio:

La Piedra en su estado de caos se asemeja a la Creación. Piedra y Creación necesitan sufrir perturbaciones, para que sus elementos se agiten, hasta que el gran espíritu ígneo (Alkahest) los ordene.

La Piedra, que por la dureza de su descomposición, está en un estado mineral y metálico, es removida y trastornada por el Alkahest.

Se desata una total turbulencia, cuando el Alkahest toca y se mezcla con El Mercurio Coagulado.

El Mercurio Coagulado y el Alkahest, se enlazan en una continua ronda, en la que se atraen mutuamente.

Con la referida mezcla de Alkahest y Mercurio Coagulado, se desatan extremadas revoluciones, que agitan violentamente La Piedra endurecida”.

Y se remata el artículo, diciendo que al final del proceso, emerge el “Mercurio Liberado” y la piedra queda purificada.

Si consideramos que el cinabrio posee un 15% de azufre y un 85 % de mercurio, y que su separación en presencia de borato sódico, se logra con calor. Lo expresado por Trismosin, no deja dudas, de tratarse de un proceso ya evaluado, de producción de mercurio.

¿Habrán logrado, los creadores de Teotihuacán y/o los de Tiahuanaco, lo que imaginaban los alquimistas europeos, mucho tiempo antes?

¿Implica lo expresado en “Splendor  solis” que una amalgama de mercurio sin ser extraído del  cinabrio (lo llama coagulado, o sea sólido) con un solvente que denmina Alkahest, más calor, reformular el orden de las piedras y liberar el propio mercurio?

De hecho, la obtención del mercurio (llamado también azogue por los europeos) desde el cinabrio peruano  o del tezontle mejicano, requiere una molienda previa y luego, temperaturas altas, tan altas que pueden llegar a las de vaporización del propio mercurio, con su natural aumento de volumen.

Y si, como ya vimos, ese aumento de volumen en contacto con la Roca, produce los efectos ya tratados,  el proceso no deja de ser posible, si bien el relato de Salomón Trismosin, nos impulsa a pensar en un contacto más íntimo entre piedra y “Mercurio Coagulado” que el de las perforaciones, sin que este sea despreciable con las herramientas que disponían, pero abriendo otras técnicas.

Aceptada la idea, del uso del mercurio por las culturas que produjeron entre otras maravillas Teotihuacán en México y Tihuanaco en Perú-Bolivia,  y conociendo el efecto altamente contaminante, de ese uso en los seres humanos, empieza a considerarse lógico que cuando otras culturas, accedieron a esos sitios monumentales, los hallaron abandonados.

TEORiA DEL ENVENENAMIENTO Y EL ABANDONO.*


Se dice que cuando los españoles llegan a las ruinas solitarias de Tiahuanaco, a orillas del Titicaca, reciben esa denominación de los pueblos que en ese momento habitaban cerca, pero no en ellas, y no tuvieron otra información sobre el origen de las mismas, ni del destino de sus moradores.

Estudios posteriores remiten a un número de 115.000 habitantes internos y 250.000 en los campos de sus alrededores, en el apogeo de Tiahuanaco (o Tiwanaku).

Los investigadores, sin mucha convicción, adjudicaron su desaparición a presuntas guerras tribales, o a la inundación por crecida del Lago Titicaca, y hasta invocan un súbito diluvio, sin haber demostrado ninguna de esas teorías.

A su vez, Teotihuacán muy cerca de Tenochtitlán (Actual Ciudad de México) ya estaba en ruinas cuando los españoles entran en la zona, y los aztecas solo mencionaban a la misma, como la ciudad de los Dioses.

La cultura originaria, abandonó las construcciones a pesar de que se estima que vivieron hasta 200.000 personas en ella, y recientes excavaciones muestran la posterior presencia de cierta élite maya, que de hecho también la abandonó.

¿Pueden los fenómenos naturales, o algún intercambio guerrero, hacer desaparecer los moradores de ciudades con tal población y desarrollo arquitectónico y social?

¿Puede ocurrir súbitamente?

Entendemos que exceptuando la irrupción de una epidemia, es difícil que se den situaciones de abandono masivo de tales centros, salvo…….. y aquí es donde entra la tesis del envenenamiento.

El nivel y volumen de las construcciones, comparables a las del lejano Egipto, en culturas como aquella, donde el líder tiene consideración política y también religiosa, le permite involucrar trabajadores, en el número que considere necesario.

Si las estimaciones para Egipto, fijan en un órden cercano a los 50.000 hombres, el requerimiento de mano de obra, en Teotihuacán debemos estimar un número similar y otro tanto en Tiahuanaco; considerando que las mujeres no eran incluidas en las tareas de carga y otros hombres debían procurar alimentos y enseres para mantener la población.

En tal orden, si la manipulación de mercurio fue produciendo daños acumulativos, puede haberse dado el caso de una serie de muertes cuasi simultáneas, con el consiguiente terror masivo, de aquellos que manipulaban el mercurio, o de quienes los secundaban.

El temor a la “Ira de los Dioses”, sobre todo en culturas que adjudicaban el máximo poder religioso, a los astros y la propia tierra, y habían dedicado esas construcciones a honrarlos, debe haberlos asaltado.

La ira de los dioses, se reflejaba en los padecimientos físicos de quienes trabajaban en las obras, y no quedaba más camino, que el éxodo masivo.

Cuando otras culturas se asentaron, (caso los Mayas en Teotihuacán) los restos de mercurio volátil, pueden haber seguido generando enfermedades y muertes, provocando su consecuente abandono, mientras las obras entraban en un proceso de ruina.

La tradición oral, las mantuvo en el nivel de ciudades de los dioses, y su tecnología de construcción (ya abandonada y nunca igualada por las culturas posteriores) las sostenía y aún lo hace, en el plano de las obras inexplicables para las técnicas contemporáneas.

Autor:

Ingeniero Manuel Vila García

Año 2019

*Se hacen las reservas correspondientes