El curso se desarrollará en las tres jornadas de 18 a 19.30 horas y se muestra el mismo material (tomado por el disertante) que el Ingeniero Manuel Vila utilizara en su curso de Posgrado FADU-UBA de Historia y Crítica de la Arquitectura, con comentarios aptos para todo tipo de inscripto. La seriada de planos que se muestra, es una de las más completas disponibles, y muchos de los planos que incluye, (con coloreado que demuestra el crecimiento urbano en cada etapa) ya no están accesibles por su deterioro, o desaparición en el mismo Archivo General de la Nación. se desarrolla un capítulo aparte para elaboración y tipo de materiales utilizados, así como a construcciones laicas y construcciones religiosas.
miércoles, 22 de abril de 2015
lunes, 13 de abril de 2015
Daniel Gowland, un vecino que enorgullece al barrio.
Daniel
Gowland, un vecino que enorgullece al barrio.
Thomas
Gowland y Chamberlaine y Sarah Philips se casaron en Camberwell, Surrey,
Londres, Inglaterra, pero después de tener a su hijo Daniel James Gowland Phillips el 8 de Diciembre de 1798,
emprendieron un viaje para instalarse en el Río de la Plata.
Eligen
Montevideo y allí amplían la familia casando a sus hijos con hijas de familias
ya residentes, y fundan empresas que serían la base de un
emporio comercial en la vecina orilla.
Sin embargo
su hijo Daniel, se cruza a Buenos Aires, donde contrae enlace con María del
Rosario Rubio, el 8 de noviembre de 1827, fundando la empresa “Daniel Gowland
& Co.” para comerciar con Inglaterra y Estados Unidos.
Mostrando
sus dotes rápidamente en 1833 es nombrado Director del Banco de las Provincias
Unidas del Río de la Plata. En tal función en 1834 funda el Comité de
Comerciantes británicos.
En 1844
entra en contacto con un inteligente hijo de la tierra, llamado Francisco
Facundo Moreno (padre del Perito) que se había casado con su sobrina,
Juana Twaithes, y de esa amistad nacerán múltiples proyectos y negocios. Ambos
integraron la logia masónica “Sol de Mayo” con miembros relacionados con la
embajada de Gran Bretaña.
Francisco F.
Moreno llega luego a presidir el Banco de la Provincia de Buenos Aires, quizás
a instancias del peso de Daniel Gowland, y con su apoyo creará dos compañías de
seguro: “América” y “La Estrella”.
Cuando los
sucesos políticos de esos tiempos llevan a Rosas a amenazar con su renuncia
como Encargado de Relaciones Exteriores de la Confederación, una carta de
Felipe Arana a Inglaterra, secundada por una nota de los comerciantes
Británicos de Buenos Aires, pide y logra su continuidad, el 27/10/ 1849. Daniel
Gowland promotor de esas firmas, hace notar que Rosas los ha protegido siempre
aún en etapas difíciles, y esta nota es la que luego pesará para recibir a
Rosas en Inglaterra en 1853, al ser
expulsado por Urquiza.
Mientras
tanto le han ido naciendo nuevos hijos entre los cuales destacamos a Fanny
Gowland Rubio (1832) que al fallecer Juana Twaithes (presuntamente de fiebre
amarilla en 1871) se casará con Francisco Facundo Moreno.
Daniel
Gowland ya figura instalado en 1848 en una amplia quinta en San Cristóbal sud,
limitada por las actuales Brasil, Matheu, Rondeau, y Catamarca, por 1860
entusiasmará a Francisco Facundo Moreno a comprar la lindera, desde Catamarca a
Dean Funes y desde Brasil a Caseros, donde su hijo Francisco Pascasio (el
Perito) Moreno Twaithes, instalará su Museo y su Edén, con productos y
vegetales traídos de la Patagonia. Y es en este punto donde también verificaremos
la influencia de Daniel Gowland sobre la familia Moreno.

En 1853, la
Provincia de Buenos Aires, autoriza a la “Compañía Exploradora y Colonizadora
del Chubut” organizada y manejada por Daniel Gowland, A COLONIZAR LA PATAGONIA.
Si bien la
misma se disuelve por las luchas entre Buenos Aires y la Confederación en 1854,
el 22 de abril de 1855, con su presencia se iza la bandera del Estado de Buenos
Aires, en Potrero de las Lagunas a 6 km de la desembocadura del Río Chubut.
Los pasos
siguientes son confusos, pero sin duda estimularon los futuros viajes a la
Patagonia de Francisco Pascasio Moreno, al que apoyaban económicamente con la
creación de la Sociedad Científica Argentina, detrás de la cual estaban
Estanislao Zeballos (amigo de ambos) y por supuesto Daniel Gowland y Francisco
Facundo Moreno. También es obra de Daniel Gowland, la creación del Club de Exploradores, que luego será transformado por el Perito en la Agrupación de Boy Scout, y en 1854, con cinco amigos funda el "Club El Progreso", frente a cuya sede en 1896 se suicida Leandro N. Alem, diciendo "quiero quedar en manos de amigos"
Pero si la
influencia de Daniel Gowland en la política vernácula no hubiera sido
suficiente hasta allí, al producirse los enfrentamientos de 1854 entre la
Confederación y el Estado de Buenos Aires, junto a Martín Cullen es nombrado
mediador en el conflicto, y ambos bandos aceptan su nombramiento y envían sus
delegados que zanjan momentáneamente el conflicto y retrogradan las fuerzas
invasoras santafesinas.
Pero su
obra cumbre a partir de la relación con su amigo y cuasi vecino Felipe
Llavallol (en ese momento al frente del Estado), es la concreción por vía de la
“Sociedad del Camino de Hierro de Buenos Aires al Oeste” del primer ferrocarril
instalado en estas tierras.
Con
gestiones iniciadas en 1854, la obra de construir vías y estaciones se completa
a inicios de 1857, a cargo de los Ingenieros Johny y Thomas Allan, y las dos
máquinas compradas en Londres por Norberto de La Riestra llegan en la Navidad
de 1856.
Con
Llavallol (fuera de la política por un rato) como presidente, Gowland como
Vicepresidente y Moreno como tesorero, y haciendo equilibrio en el conflicto,
llamando “La Argentina” a una locomotora y “La Porteña” a la otra, se hace un
viaje de prueba a inicios del 57 con “La Argentina” que en su regreso de
Floresta, transportando a todos los directivos, vuelca en la zona de Once.
Gowland
queda ensangrentado, pero el suceso se oculta, para evitar el golpe negativo que
tal información generaría en los futuros usuarios, y el 29/8/1857 se hace el
viaje inaugural con Mitre en el mismo. 30000 personas aclaman la inauguración
esta vez con “La Porteña” tirando de los vagones.
Gowland ya
era un pionero de las comunicaciones en el país.
Su fama
llegó a tal punto que cuando regresaba a su quinta de San Cristóbal, como lo hacía
por la actual Avenida de La Plata, (que por entonces era externa al límite de la Ciudad definido por Boedo-Saenz) todos empezaron a llamar a la misma, “Camino
de Gowland”.
Su vida no
fue en vano y su presencia en nuestro barrio, así como la elección del mismo
para criar a sus hijos, enaltece al viejo San Cristóbal Sud, luego transformado en el laborioso Parque de los Patricios.
Ing. Manuel
Vila
2015
lunes, 16 de febrero de 2015
Tomás Espora y la Bandera Argentina (vecinos ilustres)
Espora y la
Bandera Argentina
(Vecinos
ilustres):
Tomás Espora había nacido en 1800, frente a
la Plaza Mayor, pero su destino lo iba a llevar a Parque Patricios, (entonces
zona de quintas) después de recorrer el mundo
mostrando a todos la recién creada bandera celeste y blanca.
Embarcado a los 17 años en una nave de corso,
al mando de Hipólito Bouchard, con la misión de tomar y destruir todo
asentamiento español que encontraran, se
dirigen hacia Africa y desde Madagascar deben superar innumerables enfrentamientos,
desde piratas malayos, hasta naves de porte muy superior, y siempre la celeste
y blanca, seguirá airosa en el extremo del mástil.

En Filipinas se enteran que España ya ha
cortado su flota anual de transporte, pero combaten y toman nuevas naves y
presas, y en Hawai hacen reconocer al monarca local a la Argentina como país
independiente y honrar su bandera, que algunos opositores a la revolución,
habían desconocido.
Pero el punto cumbre de su viaje alrededor
del mundo, se produce cuando luego de cruzar el océano Pacífico, llegan a
California, entonces bajo dominio español.
La sede del gobierno español era Monterrey,
construida sobre la costa (hoy Monterey, un pueblo pequeño y en territorio
norteamericano; no confundir con la actual Monterrey integrante de Méjico con
más de 2 millones de habitantes y ubicada en zona central) y poseía importantes
tesoros.
Enterados previamente por la llegada de otra
nave desde Filipinas, los españoles retiraron los valores y vecinos y
resistieron el primer ataque de una de las dos naves argentinas, pero en el
segundo ataque el 24 de noviembre de 1818, con Espora (con 18 años) ya al
frente de un pelotón, Monterrey cae, y por 6 días ondeará la bandera de las "Provincias Unidas en Sud América" en esa plaza fortificada.
El periplo seguirá por El Refugio, Santa
Bárbara, San Juan Capistrano, y ya en 1819 en Acapulco, El Realejo, llegando a
Sonsonate en El Salvador.
En abril de 1819, cerrarían el recorrido,
viajando hacia Chile, pero en los pueblos de Centroamérica, la bandera celeste
y blanca había quedado como representativa de los pueblos que se independizaban
de España.
Cuando en 1823 en Guatemala, se crean las “Provincias Unidas en el Centro de América”
siguiendo el modelo de las “Provincias Unidas en Sudamérica”, con inclusión
de Guatemala, Costa Rica, Honduras, Nicaragua, El Salvador y parte de Méjico, su bandera era la celeste y blanca, con
un escudo en el centro, según el modelo que tomaran de aquella.
Y luego cuando se separan los países de esa Unión federal, Guatemala, El Salvador; Honduras y Nicaragua, seguirán sosteniendo en sus pabellones los colores de aquella.

En el mismo año de 1823, regresado con gloria
de otra epopeya, acompañando al General San Martín de Chile a Perú, Espora
compra a su tía la quinta sobre la calle, luego llamada Caseros.
Le esperaban aún como vecino, las gloriosas
actuaciones en los combates del Río de la Plata, su designación como Capitán
General del Puerto de Buenos Aires, y su muerte, tan extraña por su juventud
(tenía 35 años) que el Almirante Brown, sospecharía un homicidio.
Esa celeste y blanca, que portara a todo el
mundo, ondea hoy en su casa de Caseros 2530, como si él la siguiera
sosteniendo.
Manuel Vila
viernes, 16 de enero de 2015
El increíble origen del nombre SAMBOROMBON
El increíble origen del nombre SAMBOROMBON
Desde
pequeños al escuchar ese nombre onomatopéyico,
de un río y su Bahía en el Noreste de la Provincia de Buenos Aires,
pensamos en tambores africanos sonando al compás mientras negros y negras
agitan su cuerpo al ritmo de un candombe.
Si bien su
historia roza las costas africanas, su origen se remonta a climas más fríos y a
tiempos en que los europeos poco conocían de ese continente. Cuentan las leyendas irlandesas, que en el
Siglo VI un navegante llamado Barinto vuelve de un viaje por mar hacia el
oeste, extendido en el tiempo,
comentando haber conocido islas nuevas y entre ellas la Isla del Paraíso.
Un monje
denominado Brandan, decide salir a buscar dicha isla junto a otros 14 monjes, y
después de recorrer varias, deciden celebrar la Pascua encendiendo fuego en una
de ellas, comprendiendo al moverse esta ante el calor que se trataba de una
ballena. Ese animal lo iba luego a guiar
a otra de abundantísima vegetación, que identificarían con el Paraíso Terrenal.
Vuelve a su
tierra, y al contar el hecho habla de la isla Pez, y de la del paraíso, pero ya todos comienzan a hablar de la Isla
de San Brandán. Incluso en el Siglo XI una publicación denominada Navigatio
Sancti Brandani iba a retomar la historia y la denominación.
De Imagine Mundi del Siglo XII la da como perdida, habla de su
flora abundante y la denomina San Brandán. Aclaremos simultáneamente que
Brandán fue santo por un tiempo y luego, considerando que la historia era
fabulada, dejó de serlo, pero su nombre quedó para esa isla tan buscada y tan
poco referenciada.
Toscanelli
en su plano de
1474, (*1) anterior a Colón y ya con las
Antillas dibujadas, la ubica
en medio del océano atlántico, y ese dibujo parece haber influenciado al propio
Colón.

De ahí
en adelante los viajeros y los cartógrafos ubican la Isla de San Brandán, desde el oeste de Irlanda como Ortelius en
1570 (*2), hasta en Groenlandia y el
Caribe como varios viajeros, o como una de las
Islas de Cabo Verde (la más extrema hacia el oeste como en este plano francés
ya de 1707). (*3)
La
isla era buscada por los primeros viajeros continuadores de los viajes de
Colón, tanto españoles como portugueses, y el uso de su nombre a inicios del
Siglo XVI, por repetido y deformado, ya había derivado a San Borombón
Los
viajeros imaginaban verla y al acercarse a ella desaparecía, con lo que se
convirtió en una leyenda de los mares. Su
tamaño era una incógnita y es así que durante el viaje de Magallanes,
ocurrido en 1520, que no entra al Río de La Plata, porque sabe que en 1516,
Solís lo hizo y aparte de dejar sus huesos (literalmente hablando) solo navegó
por ríos, al pasar por la Bahía que se
observa como un mordisco en la costa bonaerense del cual imaginaron, se había
desprendido la isla, le pusieron el nombre de San Borondón, luego derivado a
San Borombón.

Con el
tiempo la escritura iba a unir ambas palabras en Samborombón y a extender el
nombre al río que desemboca en esa bahía.
Para
completar las curiosidades y pasando el misterio hacia el otro océano, existe
una pequeña localidad en Perú que también lleva la denominación de Samborombón.
Pero como también hay otra llamada Chan Chan, que no es un final de tango,
dejamos aquí este nuevo misterio para otra investigación.
Ing.
Manuel Vila
Enero
de 2015
domingo, 16 de noviembre de 2014
Un texto del pasado, una invocación para el futuro
Revisando papeles viejos, para descartar aquello que ya no nos sirve o no nos interesa, encontré un texto que escribí en una agenda en Abril de 1984. El escaneo me permite unir los dos trozos en que se encontraba.
Comenzaba una nueva etapa en la historia argentina, después de la noche interminable de los 70 y comienzo de los 80, después de las desapariciones, y de las muertes en Malvinas.
Unos días antes, Raúl Alfonsín, hablaba ante la Asamblea Legislativa, de los 100 años futuros de democracia. Y nuestro corazón estallaba.
Tres hijos con menos de 12 años, nacidos en ese triste período, nos impulsaron a militar por el regreso a la vida, con los riesgos que eso implicaba, desde el radicalismo, como otros lo habían hecho desde el peronismo.
Y los pensamientos escritos (que pueden sonar exagerados) corregidos para extender a toda la Argentina nuestra visión originalmente porteña eran estos:
Comenzaba una nueva etapa en la historia argentina, después de la noche interminable de los 70 y comienzo de los 80, después de las desapariciones, y de las muertes en Malvinas.
Unos días antes, Raúl Alfonsín, hablaba ante la Asamblea Legislativa, de los 100 años futuros de democracia. Y nuestro corazón estallaba.
Tres hijos con menos de 12 años, nacidos en ese triste período, nos impulsaron a militar por el regreso a la vida, con los riesgos que eso implicaba, desde el radicalismo, como otros lo habían hecho desde el peronismo.
Y los pensamientos escritos (que pueden sonar exagerados) corregidos para extender a toda la Argentina nuestra visión originalmente porteña eran estos:
Una etapa de opresión
que muere y otra de esperanza que nace; un grupo de argentinos, representando
las vibraciones de tantos otros, reunidos en un recinto para enhebrar un
eslabón nuevo en la historia.
Podríamos estar
hablando del hoy, del momento que con expectativas, ansiedades y sufrimientos,
vivimos los argentinos.
Con la democracia
recuperada, con la libertad reconquistada, con la obligación de hacer nuestro
futuro desde cero, o peor aún, desde el dolor, del esfuerzo inútil, de las
muertes compatriotas, de las miserias cotidianas.
Y podríamos estar
hablando de aquel 9 de Julio de 1816, con iguales miedos, con parecidos
dolores, con similares obligaciones, con comunes esperanzas.
Y aunque a algún
amante de los acartonamientos, le resulte osada la comparación, la rescatamos
como esencial para valorar los esfuerzos y los logros o aún los fracasos de
cada uno.
Porque los héroes no
fueron tales cuando se subieron a un caballo de bronce en una esquina de
(Buenos Aires) una ciudad de Argentina, ni cuando escribieron su nombre en un
libro de historia, frío; enumerativo y
despersonalizado, sino cuando ocultaron una lágrima por la familia
lejana, o cuando tomaron decisiones humanas y falibles, pero decisiones al fin,
como ustedes; como yo, como cualquiera de nosotros.
La historia no se hizo
con mármoles fríos, sino con corazones ardientes.
La historia la hacemos
cada uno de nosotros, día tras día, con éxitos y fracasos, con alegrías y
dolores.
Como aquel puñado de
argentinos, reunidos en una casita tucumana, un 9 de Julio de 1816.
jueves, 6 de noviembre de 2014
"Rossi" Y su "Viejo Refugio"
El "Nuevo Refugio" está ubicado en Luna y Caseros, y es un bastión económico para comer al mediodía. Rossi que en realidad es Rosario Catanzaretti, acompañado de su esposa Mariana y su hijo Martín, componen una familia "muy normal" en un lugar no tan normal. A partir de los 12 años en Manuel García y Los Patos, y los quince en Luna y Caseros, el simpático "Rossi" es sin dudas un referente barrial, aunque su corazón cuervo, deba latir casi a escondidas, en el fondo del mostrador, mientras en el salón se luce "El Globo", Barracas Central, y Piraña, los clubes "políticamente correctos" en Parque Patricios. Y la comida aparte de barata es excelente.
viernes, 31 de octubre de 2014
Los alumnos del Jardín "Dr. Genaro Giacobini" (8 del D.E. 5) en el Museo de su patrono
Llegaron despacito por Caseros, tomados de la mano, escucharon, preguntaron, tocaron todo, dibujaron, sonrieron y hasta agradecieron. Un grupo hermoso de ilusiones en su tercer año de vida. Y luego casi tan tranquilamente como habían llegado, se llevaron sus sonrisas al jardín. Nos carga las baterías recibir besos y abrazos de todos ellos.
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