domingo, 7 de enero de 2018
¿Es Argentina un país con vocación destituyente?.
Desde la
sanción de la Constitución Argentina en 1853, ha habido diferentes apuestas al
derrocamiento de quienes sustentaban el poder, por quienes no lo hacían; algunas
veces en forma manifiesta y violenta, y en otros disimulados en otros
procedimientos.Urquiza y
Mitre, recurrían a la fuerza militar propia y prestada, para alternarse,
apareciendo la primera variante sobre este modelo, con Leandro Alem, que
propicia las milicias populares en los cantones, para derrocar el régimen de
Juarez Celman, si bien el General Campos le prometió un apoyo militar que no
parece haber sido cumplido.
domingo, 17 de diciembre de 2017
El Arquitecto-Ingeniero Salamone: ¿inspiró, participó, o proyectó, la Torre del Palacio Tomás Adolfo Ducó?
El Arquitecto-Ingeniero Salamone: ¿inspiró, participó, o proyectó, la Torre del Palacio Tomás Adolfo Ducó?
Francisco Salamone, con título de arquitecto e
Ingeniero, obtenido a los veinte años, tras estudiar en las Universidades de La
Plata y Córdoba, desarrolló una tarea descomunal, desde 1936 a 1939 en la
Provincia de Buenos Aires, proyectando y construyendo más de 60 obras, que
incluían, Palacios Municipales, Mataderos, y Cementerios.
Desarrolló en todos, un estilo propio, pero
absolutamente inscripto en el denominado “art decó”, y con una tendencia
claramente marcada hacia el “monumentalismo” en boga en la Europa de la
preguerra, con picos claros en la Italia de Mussolini, pero sobre todo en la
Alemania de Hitler.
Quizás, por esa razón, se prescindió de sus
servicios, cuando Alemania desata la Segunda guerra Mundial en 1939.
Arribado a la Ciudad de Buenos Aires antes o
durante, el año 1940, pese a que su fama había trascendido por sus obras, solo
iba a participar en escasas
construcciones, antes de perderse en el olvido de la gran ciudad.
Sin embargo sus huellas, aparecen en esos años en
algunas creaciones arquitectónicas que reconocen otros autores.
Por esos mismos años, la firma CGO (iniciales de los
arquitectos Curuchet, Giraldez, y Olivera, que la encabezaban) se había
encaramado como constructora de punta, a partir de obras como el Edificio de la
Casa de la Moneda, si bien sus proyectos no siempre se ajustaban a un estilo
determinado.
Curuchet además integraba la Comisión Directiva del
Club Atlético Huracán, que después de una larga discusión sobre si construir su
estadio en un predio propio en la calle Varela, o en el alquilado en avenida
Amancio Alcorta, optaron por vender el primero y comprar en 1939, el terreno de
Alcorta, para cosntruir allí el estadio.
Con un subsidio del Estado Nacional para la compra,
la misma se efectiviza, y se comisiona al arquitecto Miguel Curuchet (otros
escriben Curutchet) para elaborar el proyecto, habiendo el mismo demostrado su
capacidad previamente, proyectando y dirigiendo la construcción de la Sede
Social sobre avenida Caseros, inaugurada a fines de 1939.
La piedra fundamental se coloca en 1941, dando
comienzo simultáneamente a las obras, si bien todavía algún partido se jugó en
1942, hasta que mediante un nuevo préstamo oficial se comenzó la construcción
de las tribunas, con la citada empresa CGO, y la Dirección del propio
Arquitecto Curuchet.
Hasta aquí relatamos dos historias que parecen no
tener otros puntos de contacto que no sean los cronológicos, sin embargo, hay
otros que saltan a la consideración.
Curuchet, desarrolla ya en el proyecto de la sede
social, características que la posicionan dentro del art Decó, si bien los
condicionantes de su ubicación y uso, lo obligan a cierto eclecticismo.
Salamone, concluida suu tarea en la Provincia de
Buenos Aires, se instala en la Ciudad homónima, en 1939, y como referente
indiscutido de dicha línea arquitectónica, es seguro que visitó las obras y su
inauguración, estando en claro que tenía relación de amistad con el propio Curuchet,
con quien se había conocido en su etapa cordobesa.
Su vida y su obra aparecen casi en blanco durante
1940, año en el que se elabora el proyecto, del que al inaugurarse se iba a
llamar Estadio Jorge Newbery, pero que muestra en distintos elementos un claro
estilo art Decó, con notoria prevalencia en su torre.
Y es precisamente la torre, la que nos abre una
nueva inquietud.
Quien haya conocido el acceso al matadero de Azul,
elaborado y construido por Salamone, no puede dejar de reconocer sus signos en
la torre del Palacio luego llamado Tomás Adolfo Ducó.
Las tres cuchillas (símbolo de la herramienta usual
del hombre del matadero) que dan estructura a la torre del Matadero de Azul, se
recrean en la del Ducó, pero llevando sus puntas hacia el Frente, para sostener
los mástiles de tres banderas, la argentina en el centro, y la de AFA, y
Huracán en las laterales.
Los dos planos de corte horizontal de la de Azul,
reaparecen y resuelven las losas de los dos niveles, de las cabinas de
transmisión del Ducó, y asoman en ambos casos como voladizos que consolidan una
base arquitectónica amplia para semejante proyección vertical.
El contrafuerte central de la torre del Matadero de
Azul, que avanza hacia el frente con empalme curvo hasta perderse en el plano
inferior, intenta el mismo desarrollo en la torre del Ducó, pero se “trunca
verticalmente”, apenas esbozado ese avance, para permitir una visión lateral
razonable, de toda la cancha, para las cabinas de transmisión.
(Nota: hemos verificado que aún con este recorte, la
visión lateral estaba interferida por ese contrafuerte, lo que da la pauta casi
absoluta, de que el proyecto se adaptó a su uso en el Ducó, hasta donde pudo,
pero no era nacido para esa función, por cuanto de otra manera esa
interferencia no hubiera existido, tratándose de proyectistas del nivel de
Curuchet y/o ¿Salamone?
Entonces, ya tenemos una primera sospecha; si la
torre no surge de un proyecto específico para el Ducó, y “copia” los
lineamientos de su similar del Matadero de Azul, obra de Salamone, ¿fue obra de
Curuchet, tomando como modelo la de Salamone, o participó el propio Salamone en
su elaboración?
La “ausencia” de Salamone en otros proyectos,
estando ya en Buenos Aires, colabora con la segunda opción, la relación entre
ambos profesionales también, pero si así hubiera sido ¿porqué no figura
Salamone?
En ese tiempo, CGO se proyectaba como una empresa de
tres cabezas como su nombre lo indica; solo su vinculación como directivo de
Huracán hizo que Curuchet, figurara como proyectista único, y si esa concesión
la hicieron Giraldez y sobre todo Olivera, de enorme prestigio por entonces, ninguno
hubiera admitido que Salamone apareciera, ya que su fama los hubiera obscurecido
totalmente.
Simultáneamente se cruzan cuestiones de política nacional
e internacional; Salamone, se había mostrado junto a Fresco, cuestionado
Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, y por sus obras, se veía
identificado con el monumentalismo nazi, que tenía en estas tierras una versión
vernácula en las Fuerzas Armadas, representada por el GOU (Grupo de Oficiales
Unidos) al que suscribía el ascendiente Coronel Perón.
Pero otra línea de esas fuerzas más cercana a los
aliados, también con notable apoyo, era integrada por otro Coronel de nombre
Tomás Adolfo Ducó, a la sazón Presidente del Club Atlético Huracán.
Durante el curso de las obras posteriores tal
diferencia de lineamientos llegaría hasta el intento de golpe de Ducó a Perón,
y su encarcelamiento con intervención militar al club.
En ese marco, es previsible que aunque Salamone
hubiera tenido una participación, mucho más “corpórea”, que solo inspirar, o en
mayor medida, asesorar el trabajo de Curuchet, su tarea debía ser silenciada.
Pero no cerramos aquí esta investigación, y la
abrimos para que nuevos aportes, nos ayuden a cerrar las sospechas en certezas.
Ing. Manuel Vila (2017)
miércoles, 13 de diciembre de 2017
Sacsayhuaman, la fortaleza inexpugnable
Sacsayhuaman,
la fortaleza inexpugnable
Un cambio de marcha
En los últimos años, varios integrantes de Icofort, en su versión americana, observando que nuestra atención sobre las construcciones fortificadas, daba prevalencia al interés por las de las potencias colonizadoras, (esencialmente España y Portugal) hemos virado nuestra atención hacia aquellas, elaboradas por los pueblos originarios.
Es que
llegamos a la conclusión, que dejar de lado ese inconmensurable capital
patrimonial “autóctono”, para ensalzar en exclusiva, la jerarquía de los
fuertes de la conquista europea, es uno de tantos signos, de la permanencia de
los efectos, de esa colonización.
Pero al
mismo tiempo, porque el estudio comparado de ambos procesos de construcción, si
bien no desarrolladas sobre cursos paralelos, demuestra en muchos casos,
construcciones aborígenes con soluciones anteriores o mejores, que las
acreditadas por las construcciones con “formato” europeo, para los mismos
problemas.
Al foso
convencional y artificial, de los castillos y fuertes europeos, aplicado
también a las murallas envolventes de las ciudadelas, los aborígenes mejicanos
oponen su inversa construcción de Tenochtitlán, donde el lago preexistente vio
crecer en corto tiempo, una ciudad en su centro.
A los lienzos
de cortina o muralla “batibles” desde dos bastiones consecutivos, en las
construcciones abaluartadas del siglo XVII, los constructores de Sacsayhuamán
oponen dos siglos antes, sus murallas quebradas en zigzag y triplicadas en
altura, que dividiendo al enemigo en pequeños grupos, lo puede atacar desde
seis posiciones diferentes.
En la misma fortaleza se observa en sus sectores bajos cercanos al río, una construcción defensiva en zigzag, que sirviendo simultáneamente para contener taludes, se compara en sus fines militares con los revellines, que tiempo después aparecerían en las citadas construcciones abaluartadas.
Este modelo
de estudio, debe realizarse despojándose de prejuicios, como aquél que
determina que una construcción aborigen, de carácter religioso o social
(“huaca” en quechua) no puede simultáneamente tener un carácter militar
(“pucará” en quechua) y viceversa, falacia desmentida por sus culturas polivalentes,
por la realidad observada y/o por la amplitud de cualidades, admitidas para sus
máximos protagonistas, representados en este caso por el Inca.
De todos
modos, las cualidades y formas de convivencia
de las distintas culturas, tanto sudamericanas como mesoamericanas
precolombinas, no son transportables de unas a otras, con lo que se nos ofrece
en este estudio, un riquísimo menú de alternativas a evaluar e investigar.
Sistema defensivo de Cuzco
Hemos
elegido como ejemplo de proyecto defensivo, el que involucra a la ciudad de Cuzco,
con base en Sacsayhuaman, por lo expuesto anteriormente y como parte de un
sistema mayor, que incluye a Tambomachay, Puca-Pucara, Cusilluchayoc, y
el Qenqo.
Un proyecto
de tal jerarquía, que pensado originalmente para defender a Cuzco, sirvió
también para sostener su asedio, cuando la ciudad pasó a control español; y
solo las traiciones, por la sucesión en el poder, permitieron su caída, que
hubiera sido imposible por una acción militar exclusiva, con las armas de ese
tiempo, y aún dificultosa para cañones de elevado calibre.
Un proyecto
que sin embargo, incluía alternativas de escape, en caso de derrota, como de hecho
sucede con la salida de Manco Inca hacia Ollantaytambo, para continuar su
lucha, que luego lo llevará a Vitcos y concluirá después de su
muerte con otros incas en Vilcabamba.
En todos
estos casos, las construcciones, que para el análisis convencional no eran fortificaciones;
funcionaron como tales, cuando grupos de incas y aliados, (según la pacana de
pertenencia) lucharon contra otras
etnias, aliadas a Pizarro, mostrando, cuando menos, una arquitectura
polivalente, y una gran flexibilidad en sus funciones.
Fue el
propio Pizarro en sus notas, el primero en calificar a Sacsayhuamán como
“Fortaleza”; y Pizarro sabía muy bien lo que era una fortaleza, porque había nacido
en Trujillo (España), ciudad que poseía una importante muralla y un Fuerte notable, que aún perduran.
Sacsayhuamán
fue producto de un proyecto, que por su geometría “dividía” al asediante y lo
reducía, multiplicando a su vez a los defensores, todo lo contrario a lo
ocurrido en Tenochtitlán, donde en su etapa lacustre aislada, podía responder
desde la superioridad numérica a cualquier ataque por embarcaciones, pero que
al construir las estrechas pasarelas, dio posibilidades a un enemigo inferior
en número, al limitar, debido al ancho de las mismas, los combates por
posiciones, a un enfrentamiento de hombre a hombre, sin que el resto pudiera
hacer otra cosa que esperar. En ese contexto las armas españolas, de mayor
agresividad, eran ampliamente superiores. Las enfermedades se ocuparon del
resto.


Proyecto general de defensa de Cuzco
Ese mismo criterio que produjo la caída de Tenochtitlán, en Méjico, de igualar grupos pequeños, contra grupos grandes, estrechando el frente de encuentro, será utilizado a la inversa, en el sistema defensivo secundario de Cuzco, con centro neurálgico en Sacsayhuaman.
Lo
verificamos en el Puca-pucara que
protege los accesos a Tambomachay y también a distancia (7 km.) a Sacsayhuamán, donde el acceso en
espiral de escaso ancho, y con bordes de elevada pendiente, facilita la
defensa, aunque el número de atacantes sea muy superior.
Pero
también es evidente en el denominado Kenko, más cercano aún (3km.) a Sacsayhuamán,
siempre bordeando el camino de Cuzco a Pisac.Allí el acceso
al núcleo central, se efectúa entre rocas, que conforman paredes verticales de
gran altura, y a escasa distancia, dando forma a un desfiladero, con espacio
para la circulación, de una sola persona por vez.
En este
caso, debemos sumar el espacio externo, donde se observa un grupo de piedras
dispuestas en semicírculo, conformando 12 (algunos cuentan más) huecos entre
pilares, rodeando otra gran piedra central, considerado por algunos como un
reloj de sol, y por otros como bases de un techado desaparecido, pero que a
nuestro parecer, guardan increíble similitud con las almenas de los fuertes
europeos, custodiando justamente la plataforma previa al desfiladero, si bien
el terreno externo es más alto.
Era casi
imposible llegar a Tambomachay, ubicado a 8 kilómetros de Cuzco, sin ser
observados desde el Puca-Pucara, y las señales eran recibidas o emitidas, también
usando una torre circular, levantada frente al acceso principal de Tambomachay.
Tambomachay,
si bien se estaba erigiendo (hay signos de no haber sido concluída) para
presunta morada del Inca, fue usada como centro de entrenamiento de los
guerreros.
Tenía la
ventaja de tener vertientes internas (aún sigue brotando el agua) que impedían
la posibilidad de ser envenenadas en caso de asedio, como ocurriera en tantos
casos, obligando en esos casos a entregar la plaza.
Por si los
avisos y defensas previas eran vulnerados, su estructura aterrazada y las
aberturas sobre el coronamiento, aptas para disparar flechas y otros elementos,
hacían muy difícil su toma y ocupación.
Como en Sacsayhuamán,
los cortes y encastres entre piedras de más de 25 toneladas, son perfectos y biselados,
guardando aún el misterio de las técnicas, usadas para lograr tal perfección.
Pero es
justamente en Sacsayhuamán, donde la estrategia defensiva prevalece sobre
cualquier otro criterio arquitectónico, sumando elementos para intentar erigirse
en una fortaleza inexpugnable.
a) Su
altura cercana a los 4000 metros, le permite dominar totalmente el ámbito
ocupado por la ciudad de Cuzco.
b) Su
emplazamiento en la cabeza de un cerro, con taludes casi verticales sobre
Cuzco, reforzados por muros de piedra casi verticales, en tres de los puntos
cardinales, y con otro cerro, algo más
bajo enfrentado (Qocha) a escasa distancia en el restante, obliga al enemigo en
asedio a ingresar por una explanada intermedia, recibiendo el ataque desde
ambas elevaciones.
c) Su
muralla en zig zag, con piedras de hasta 57 toneladas, de encastre perfecto, con
frentes dentados en tres niveles distintos,
que dividían al enemigo asediante, y lo comprimían incomodando su
accionar, mientras era batido desde seis posiciones distintas (ver esquema).
d) El
entramado de adarves (calzada entre niveles de muralla) de gran amplitud que
permitía disponer varios defensores en cada línea de muralla, con sus escasas
puertas de comunicación entre sí, que podían obturarse desplazando piedras de
gran peso, aislando cada nivel.
e) Esto
implicaba que aún cediendo un nivel de muralla, la defensa se sostenía en el
superior y así sucesivamente.
f) La
amplia capacidad de la plataforma superior en superficie total, así como en la
posible construcción cubierta de los dos recintos rectangulares.
g) La
existencia de fuentes interiores de agua, así como canales artificiales, que
permitían disponer del vital elemento, aún en casos de asedio, sumado a la
posibilidad de acumulación en depósitos, de aguas de lluvia.
h) El
alcance visual y operativo, de la torre circular central, (con una altura
original estimada en veinte metros) que admitía funciones de vigilancia,
defensa desde la altura, reservas de alimentos y de agua, y alojamientos de
última resistencia, ante la eventual caída del resto de la Fortaleza.
i)Los
pliegues de piedra, en los bordes
inferiores sobre el camino a Pisac, que cumpliendo la función de tabiques de
contención, se adelantaban casi dos siglos a los revellines europeos,
permitiendo también como parapetos de ataque, una defensa previa a la de la
propia fortaleza.
j) Otra
pequeña torre circular de observación en ese mismo sector, con capacidad para
otear a la distancia el camino a Pisac, o recibir señales desde el Kenko,
o el Puca-Pucara.
Setenta
años de trabajo, varios directores de obra, 20.000 personas involucradas, un
movimiento pétreo de muchos miles de toneladas, desde sus canteras, así como su
encastre y biselado, no parecen esconder los notorios fines de defensa
involucrados.
(Esquema provisto por representantes de Icofort - Perú)
No solo Pizarro y su gente la llamaban “Fortaleza”, sino también Garcilaso de la Vega “El Inca” en sus escritos, aunque algunos interpreten libremente las menciones.
Si bien en
tiempos de paz, estas construcciones podían funcionar para otras actividades,
de carácter social o religioso; es imposible ignorar las múltiples capacidades
para fines militares, tanto de defensa, como aún de ataque, que determinaron su
arquitectura, como lo demostrara cuando Cuzco quedó en manos españolas.
Y estamos
convencidos que de no mediar las traiciones, entre distintos integrantes de las
familias dominantes, que derivaron en su caída, para las armas de su tiempo,
Sacsayhuamán era una fortaleza inexpugnable.
Noviembre
de 2017.
Manuel Vila
(Argentina) ingmanuelvila@hotmail.com
lunes, 20 de noviembre de 2017
Sismo en Buenos Aires
Sismo en Buenos Aires.
¿Puede ocurrir? ¿Qué consecuencias implicaría?
El 5 de Junio de 1888, se produjo el llamado terremoto del Río de la Plata, de grado estimado en 5.5 en la escala de Richter, con epicentro en el propio Río, en un punto ubicado a 40 km de Buenos Aires y 20 de Colonia del Sacramento.
La sacudida produjo temor en Montevideo, y Buenos Aires (donde derrumbó las paredes de una Iglesia en restauración) y se sintió con fuerza en Colonia y la recién fundada La Plata.
Sin poder clasificarlo como “tsunami”, en el canal de Colonia, por pocos segundos la marea en retirada dejó varado un barco argentino, y segundos después, en retorno, no solo lo sacó de su varadura, sino que lo proyectó a considerable distancia.
Si bien la capa de sedimentos, amortigua las acciones tanto en el lecho como en los bordes de la llanura pampeana, asoman macizos montañosos cerca de Montevideo, y se adjudicó el movimiento a una falla en la zona de Punta del Este.
¿Puede repetirse? ¿Con qué frecuencia?
Todo depende de la acumulación de presiones en los bordes del contacto entre placas tectónicas o fallas de alguna de ellas. Si se considera que el sismo anterior registrado, fue en 1848, y que en 1988 (o sea un siglo después) se produjo otro movimiento en Montevideo; al ser este de baja escala, podríamos estar en una etapa de generación de otro sin poder evaluar de que grado podría ser.
En Buenos Aires, ¿qué previsiones se realizan?
Buenos Aires no es considerada zona sísmica por el INPRES, (normado por CIRSOC) y por lo tanto se remite a los cálculos por acciones de viento, la absorción de acciones sísmicas por las estructuras.
¿Pero son equivalentes y suficientes?
No son equivalentes, ya que las acciones de viento afectan primero las zonas altas de las estructuras y luego se transmiten sus efectos a las bases, (generalmente flexión) y las ondas de origen sísmico actúan primero en las fundaciones y luego llegan a la estructura superior.
Aunque en algunos casos generan solicitaciones similares de los elementos estructurales, las ondas sísmicas son de tres tipos distintos:
a) las planas, que generan acciones de corte en las bases y que en función de las masas en altura, por vibración afectan por flexión a columnas.
b) las verticales que afectan fundamentalmente los elementos horizontales, sean vigas y hasta losas y por supuesto también flexionan las columnas.
c) las de profundidad de acciones múltiples.
Nada de esta complejidad está cubierta totalmente por las verificaciones a viento, que en algunos casos ya no se satisfacen a sí mismo, por cuanto los cálculos de esas acciones en la mayoría de las estructuras en Buenos Aires se han hecho con velocidad máxima de 120 km/hora y hoy se registran ráfagas de hasta 150 km/hora, a lo que debemos sumar el efecto “Venturi” de aceleración al pasar por espacios donde se “acuña” el flujo de aire.
O sea que se parte de considerar que los esfuerzos generados por una acción sísmica, quedan “inscriptos” en los que generan las acciones de viento, y en los márgenes de seguridad que las normas incluyen, “por su condición de eventuales” O sea por su escasa repetición y baja incidencia.
Como los efectos de un sismo se decuplican con cada nuevo punto en la escala, nadie conoce los resultados en nuestra urbe de un sismo de grado 6.5, de difícil ocurrencia, pero no imposible.
Así que, cada uno a rezar en la religión que profesen, y los ateos, a fabricarse un bunker.
viernes, 11 de agosto de 2017
Reglas de derivación latino-romances y su aplicación a un caso particular
Las reglas de derivación latino romances y su aplicación a un caso determinado.
Desde su origen en latín, los vocablos fueron sufriendo mutaciones en su expresión oral, con mayor o menor avance según el idioma romance (y como veremos en otros idiomas, que tomaron vocablos latinos también) que luego se transmitieron a la versión escrita.
Desde Roma, histórica capital imperial, pasando por el uso en la Europa culta hasta el siglo XVI inclusive, el latín se mantuvo como lenguaje de, élites, que la iglesia católica prorrogó hasta la actualidad, pero su uso “popular” fue sufriendo modificaciones que normalmente respondieron a un patrón.
Tomaremos justamente la expresión “popular” para analizar esas derivaciones.
En la Roma
antigua el uso de "Populum /i" para representar al pueblo, o a la gente,
encuentra justamente en “popular”, su expresión menos derivada en el habla
hispana, más cercana a la expresión original, que la propia expresión, usada en
italiano “popolo”, considerando el florentino como el lenguaje romance menos
derivado, por la influencia de la cercana Roma, y los Estados Pontificios.
En orden de
derivación limitada, seguiría (y en algún caso se anticiparía) el rumano, que
expresa con “populata” la designación de un pueblo pequeño.
El castellano
antiguo suavizó con el uso verbal la segunda p transformando “popolo” en “pobolo”
y luego en “poblo” según aparece en textos que van desde el período medieval,
hasta la edad moderna, quedando en el uso actual el verbo “poblar” como resabio
claro de ese instante en el curso idiomático.
El idioma
galaico-portugués retenido en ese avance por su aislamiento de Castilla en varios
de esos períodos, y la tendencia gallega a eliminar uso de consonantes dobles, retiene
en galaico la expresión “pobo” y en portugués “pobl” y “pobla” como punto final
de esa derivación.
El catalán,
en una situación similar se sostuvo en “poble” haciendo equilibrio entre la
derivación castellana y francesa.
Pero el
castellano siguió su avance y desde la expresión “poblo” transformó esa o como
en muchos vocablos en “ue”, generando un diptongo que atenúa el trabajo de los
labios al expresar “pueblo” en vez de “poblo”.
El francés
con clara tendencia a la extensión de ambos labios y el uso semicerrado de la
boca, cerró en “peuple” su escritura con una pronunciación que castellanizada
puede representarse en “pepl”.
Y aún el
inglés, si bien como idioma responde a un origen no romance, a lo largo de los años
de dominación romana, adquirió el uso de muchos vocablos latinos, que se
adscribieron luego a las inflexiones propias, y en tal sentido la palabra “people”
que podríamos castellanizar como “pipl”, se incluye abiertamente.
Manuel Vila (2017)
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